A la consejera de los rizos no la conoce nadie. Se llama, según parece, Marina Geli. Es la consejera de Salud de la Generalidad catalana. La buena mujer se ha quedado muy triste porque un informe exhaustivo ha venido a demostrar que nadie sabe quién es, ella que lleva muchos meses deslumbrada por su propia importancia.
Se cuentan por docenas los informes absurdos, encargados por Carod Rovira y sus cómplices en el Gobierno tripartito, a paniaguados, parientes y amiguetes. Los impuestos que pagan los ciudadanos catalanes se despilfarran en los más pintorescos estudios que van desde “cómo se colocan los libros en una biblioteca” a éste de Marina Geli, titulado nada menos que Estudio cualitativo de percepción, actitud y expectativas en relación a la atención sanitaria entre la población pediátrica catalana. Un presunto amiguete de la concejala cobró por el informe la bonita suma de 12.000 euros, bien ganados, en mi opinión, dada la longitud y pedantería del título.
El escándalo denunciado en el Parlamento catalán, y reconocido en parte, ha venido a desvelar la fórmula empleada por algunos consejeros para favorecer con dinero de todos a sus paniaguados. Los informes se multiplican como hongos ante la indignación generalizada del ciudadano medio que paga como un pardillo para que luego se derroche su dinero en auténticas estupideces.
Claro que, como también en Madrid cuecen habas, el alcalde de Leganés ha rizado el rizo. El municipio se ha gastado del dinero de todos 17.400 euros para sufragar el mitin del líder castrista boliviano Evo Morales. La carísima comida se celebró en la plaza de toros y el alcalde se quedó encantado por la doctrina marxista vertida sobre el albero por el mandatario boliviano.
Se trata, en fin, de pequeñas cosas que a mí me parecen reveladoras del estado de la vida nacional, como en su día subrayó Ortega y Gasset.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
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