Hay excepciones, claro, pero los gobiernos socialistas suelen ir acompañados del despilfarro, la suntuosidad, la inflación que galopa, el paro que se encabrita, la crisis económica, en fin.
Resulta que el recibo de la luz ha subido desde el pasado 1 de julio una media del 16’6% para 22 millones de pequeños consumidores. El kilowatio ha pasado de costar 9’28 céntimos a 10’79. El ministro Sebastián, el hombre que se inventó Zapatero para derrotar a Gallardón, anunció el 27 de junio que el incremento sería de un máximo del 5’6% para esos pequeños consumidores. La realidad ha multiplicado por tres la cifra pero el ministro se ha quedado tan fresco y no se le ha pasado por la imaginación dimitir porque el término dimisión ha sido borrado del diccionario socialista por falta de uso.
El Gobierno no parece capaz de embridar la inflación. Las cautelas tomadas han llegado tarde. La situación económica exigía una fórmula eficaz y urgente para superar la crisis. Zapatero prefirió ocultar las cosas con el fin de llegar a las elecciones del 9-M sin ser zarandeado por la crisis económica.
Ahora ya no se admiten más parches ni demoras. Zapatero tiene las brasas en las manos, Solbes la patata caliente. A ellos corresponde sacarnos del atolladero. Pero el presidente, Zapatero, embustero, no sabe qué engaño esgrimir ante la opinión pública para retardar la conmoción nacional que las desventuras económicas de Moncloa pueden producir. Si todas las previsiones son como la de Sebastián, el pueblo español sufrirá una crisis económica de difícil encaje en el ánimo ciudadano. Da la sensación de que al Gobierno se la ha ido de las manos la situación. No sabe qué hacer. Como ha dicho Solbes, la economía española está ya "rozando el larguero" de la recesión.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
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