He hablado con algunas de las personas que rodean a Ibarreche. El lendakari está acollonado. Sabe que ha perdido su poltrona de Ajuria Enea. Teme que Patxi López olvide sus promesas y se dedique a levantar las alfombras de la gestión ibarréchica. Todo un mundo de enchufados, amiguetes, comisionistas, paniaguados, parientes y molientes quedaría al descubierto. El PNV no es propiamente un partido. Se ha convertido en una agencia de intereses creados. Dicen los que conocen bien a Ibarreche que actuó siempre como marioneta de Arzallus y que el gran dirigente vasco le hará negociar hasta la extenuación, hasta la humillación, un acuerdo con Patxi López. Arzallus parece dispuesto, con tal de que el PNV no pierda todo el poder, a escabechar a Ibarreche y que López sea lendakari y Urkullu vicelendakari.
No se puede descartar una finta de Zapatero en este sentido. Pero no es lo probable. Lo probable es que López consiga barato el apoyo del PP y, si hiciera falta, el de Rosa Díez. Un acuerdo con el PNV colocaría al dirigente socialista en una incierta situación para envites futuros. Con el apoyo de los partidos constitucionalistas, López sabe que, si gobierna bien, hay lendakari socialista para rato.
Las espadas están en alto. La negociación va a ser de órdago a la grande. Son muchos los factores que pueden fragilizar lo que dicta el sentido común. En pocos días sabremos si triunfan las maniobras subterráneas o si Patxi López con el apoyo de los partidos constitucionalistas desplaza, por fin, al absorbente PNV de su larga gobernación en las provincias vascongadas.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
Todos los artículos de este autor