Su precaria victoria en las europeas, gracias en gran parte al prestigio de Mayor Oreja, ha hecho creer a Rajoy que todo el monte es orégano. El líder del PP se esponja en la euforia y ve clara su victoria sobre Zapatero en las generales. Hace unos meses pensaba que necesitaba hacer tiquet con Gallardón para atraer a una parte del voto progresista.
Ahora, no. Ahora piensa que puede derrotar a Zapatero él solito sin otra ayuda que la de los monaguillos y monaguillas que le inciensan en Génova. La alianza con Gallardón era políticamente muy peligrosa para Rajoy. Un Gallardón incorporado al PP como vicepresidente se lanzaría a la yugular de Rajoy al primer fracaso del presidente popular. Para Rajoy, Gallardón suma votos y riesgo. El presidente cree que ya no necesita los votos gallardonistas y ha decidido prescindir del riesgo.
Al menos por ahora. Porque de aquí a las generales falta mucho tiempo y en cualquier momento las encuestas pueden aconsejar la vuelta de Gallardón y que Rajoy forme tándem con el político madrileño.
El líder del PP está demostrando un voluntarismo impropio de un hombre tan inteligente y experto como él. Es verdad que ha ganado. Pero por los pelos. Para hacer daño de verdad a Zapatero tendría que haber sacado diez puntos en las europeas como hizo Aznar. Con sólo tres y una abstención abrumadora las espadas están en alto e, incluso, parece más probable la derrota de Rajoy en el año 2012 que la victoria. Pero todo ésto son especulaciones. Los próximos meses irán desvelando las claves de la verdadera situación política de España.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
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