Alfredo Pérez Rubalcaba es el político de más densidad con el que cuenta José Luis Rodríguez Zapatero. Es un hombre curtido, flexible, sagaz, que aprendió junto a Felipe González la visión de Estado. Ha frenado muchas ocurrencias de Zapatero I el de las mercedes. Sería un mal para España si decidiera retirarse por cansancio. Su presencia en el ministerio del Interior es garantía de eficacia y de buen sentido.
Rubalcaba llegará hasta el límite, como le ocurrió al Bono ministro, para seguir la política de Zapatero. Pero el presidente encontrará en él freno y sensatez si pretende dar continuidad a su proceso de rendición y embustes ante Eta. Bono palió en la parte que pudo los despropósitos del Estatuto concedido por la gracia zapateril a Cataluña. Y se fue con dignidad y respeto. Rubalcaba se esforzará para que no se pierda el sentido del Estado al tratar los problemas tan agrios del terrorismo.
Así es que deseo suerte a Zapatero en su propósito de convencer a Rubalcaba para que siga. Frente a algunos ministros de extrema izquierda la moderación rubalcábica balanceará el Gobierno. Ciertamente, algunas posiciones radicales de Zapatero han producido una hemorragia de votos que ha sangrado a la ultraizquierda de Llamazares y Carod Rovira en favor de Zapatero. Pero no se puede hoy presentar uno en la Unión Europea fuera de la moderación del centro izquierda o del centro derecha. Los europeos están por encima de los extremismos. Los españoles también.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
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