Entrevista al autor de 'hetero/doxos'
Mario Paoletti: "El arte consiste en dar nuevas visiones de los temas antiguos"
viernes 17 de mayo de 2013, 14:24h
Argentino de nacimiento, toledano de adopción. Mario Paoletti, escritor y periodista de largo recorrido, lleva más de tres décadas vinculado a la Fundación Ortega-Marañón, cuyo Centro de Estudios Internacionales dirige y desde el que atiende a EL IMPARCIAL para hablar de su último libro, 'Hetero/Doxos', 58 mini biografías de diversos personajes históricos escritas en una original prosa poética.
¿En qué consiste para usted ser un heterodoxo?
El refrán español dice que 'Vicente va donde va la gente'. Pues bien, un heterodoxo es el ser que no va nunca donde va la gente. Son personas que buscan respuestas distintas a las antiguas preguntas. Son transgresores.
Entonces, por el hecho de haber utilizado la prosa poética para escribir biografías, algo muy inusual, usted sería uno de ellos...
Que yo sepa, no hay muchos retratos escritos así, desde luego. Sin embargo, en mi caso es una heterodoxia menor, de estilo. Yo soy, por así decirlo, un 'heterodoxito'.
¿Qué le aporta a su obra este particular género?
Yo no quería hacer algo que estuviese a caballo entre el periodismo y la historia. Sobre todo, no quería caer en la divulgación histórica, muy de moda últimamente. Tampoco quería trabajar sobre paradojas, porque también son una manera de construir retratos. En este caso, se privilegia lo que llama la atención, los golpes de efecto, las cosas poco conocidas que conmueven al lector. Yo quería desmontar al personaje y presentarlo a través de su faz más humana.
¿Qué criterio ha seguido para seleccionar a estos 58 heterodoxos, entre los que incluso hay un caballo?
No fue un proyecto sobre la base de una cantidad de retratos determinados. Se fueron escribiendo a medida que aparecían personajes que, de algún modo, presentaban un cierto interés en cuanto a la relación entre su vida y su obra, incluso entre algunas características personales y la razón por la cual permanecen en la Historia.
Como dijo Antonio Garrigues Walker en la presentación del libro, lo que yo quería básicamente era completar retratos donde fuera evidente que la imagen que permanece de un personaje histórico no siempre se corresponde con su vida real.
Se le ha calificado como un autor todoterreno. No obstante, ha escrito usted novela, ensayo, ahora biografía... ¿Dónde se encuentra más cómodo?
No hay géneros favoritos, hay temas. Un poema escrito como cuento es un fracaso. Lo mismo pasa si uno hace un cuento como un ensayo o un ensayo como una novela.
A partir de una idea yo intento averiguar qué género necesita para realizarse plenamente. De este modo, me siento cómodo en todos los géneros si el tema que estoy desarrollando es el adecuado para el mismo.
Trabaja usted en una versión actualizada del Quijote, su obra más ambiciosa...
Se llama ''Quijote Exprés', ya está terminada y estoy contentísimo con ella. Quiero lograr que la obra cumbre de Cervantes vuelva a las manos de la gente, porque hace mucho tiempo que dejó de leerse todo lo que se debiera.
Los libros de mil páginas, salvo que traten de mujeres con cerillas y bidones de gasolina o que tengan algo de policíaco o de novela psicológica, normalmente la gente huye de ellos. Si encima están escritos hace cinco siglos y tienen muchísimas notas a pie de página, la gente corre al doble de velocidad. Además, no hay que dejar de mencionar que la versión original tiene ciertos tratamientos que corresponden a la época y que de algún modo reglan su comprensión, por lo que el pánico ya es total.
Lo que yo quise es, preservando de manera absoluta el legado de Cervantes y sin tocar lo fundamental, desarrollar un trabajo de limpieza, de actualización y de reducción, porque mi versión es de 350 páginas.
Sin embargo, ¿no cree que sacar de su contexto original al Quijote y traerlo al siglo XXI, y a lo mejor es un riesgo que usted asume de manera consciente, puede conllevar una pérdida del mensaje de Cervantes?
En el teatro y en el cine se hace todos los días y con buenos resultados. El Shakespeare que nosotros vemos ahora tiene poco que ver con el de entonces. Pasa lo mismo incluso con García Lorca, que no es de hace 500 años. Se abordan personajes de manera distinta, la puesta en escena difiere, el mensaje no es el mismo...
El arte consiste precisamente eso: dar nuevas versiones de los viejos temas. Yo, que soy un 'cervantista' a muerte, he preparado este ''Quijote Exprés' como una prueba de admiración y cariño hacia el libro. Me da mucha pena que no esté en manos de todo el mundo, pero mientras lo único que se le ofrezca a la gente sea la versión original con las mil páginas y las infinitas notas, es muy difícil conseguir que el gran público lo lea, algo que sería muy útil porque es una novela maravillosa, la primera que podríamos considerar genuinamente moderna y, sin duda, la mejor de todas ellas.
Borges ha sido una figura muy importante a lo largo de su carrera. ¿Qué hay de él en usted?
Creo que poco. Siento una admiración plena hacia él, pero, como funcionamos en distintas longitudes de onda, es imposible que me influya. Lo que sí hace es estimularme. Borges es un gran 'suscitador', es un escritor por escritores. Cuando se lee algo suyo a uno le entran ganas de escribir, que es lo mejor que se puede decir de alguien que se dedica a esta profesión.
Creo que nunca le he imitado y ni siquiera su influencia ha llegado a lo estilístico. Sí en cuanto a los temas que hemos abordado, pero porque somos coetáneos y casi contemporáneos.
No puedo dejar de preguntarle cómo se encuentra tras conocer la noticia del fallecimiento de Jorge Videla, bajo cuya dictadura usted estuvo encarcelado en Argentina...
Yo soy amigo de la vida y enemigo de la muerte, así que nunca me he alegrado por la defunción de nadie. Ahora bien, el amigo Videla hizo todo lo posible para que no tengamos ningún sentimiento de pena por su tránsito por esta tierra. Que descanse en paz y que no vuelva.