EL IMPARCIAL. Madrid
(03-06-2008) (
Es el momento más esperado de la serie, la imagen que sus millones de fans están deseando ver desde hace dos años: el instante en el que Bea saque a relucir la belleza natural que enmascara tras las gafas, el aparato dental y su nada favorecedora forma de vestirse y arreglarse.
Después de infinitas ilusiones y decepciones, logros y desencantos, Bea termina por asumir que, pese a las señales de amor que cree recibir por parte de Álvaro, el joven es un ser indigno de su confianza y amor. Con el corazón y el ánimo destrozados por la ineludible realidad, decide romper con todo.
Be, que es plenamente consciente de la situación de su nueva amiga, determina tomar cartas en el asunto y acude en su búsqueda para animarla y convencerla de que debe cambiar su imagen para lograr la armonía con su belleza interior.