www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

París bien vale una misa

jueves 21 de febrero de 2008, 18:58h
Dar un paseo por cualquiera de las capitales de la vieja Europa es como retroceder en el tiempo. Ciudades cargadas de historia, monumentos, y cómo no, de misterios. Hoy hablaremos de la "Ciudad de la Luz", París. Luz que irradian el Louvre, la torre Eiffel, los Inválidos, la Plaza de los Vosgos y tantas otras maravillas que encierra la capital gala. Pero, algo más oscuros, guarda igualmente un buen puñado de secretos y leyendas.


Porque oscuras son, sin duda, sus catacumbas. Palabra ésta que iría más con Roma (a la que nos referiremos próximamente), pero que en París cobra sentido. Se trata de una red de túneles y cuartos subterráneos localizados en unas antiguas minas romanas. Dichas minas fueron convertidas en un cementerio común a finales del siglo XVIII, dado el excedente de restos humanos que poblaban los camposantos de la urbe. Ya el propio Víctor Hugo cita estas galerías en "Los Miserables", y posteriormente, se usarían en la Segunda Guerra mundial tanto por la resistencia como por el ejército alemán, el cual llegó a construir un búnker en una de sus salas. Hoy sólo pueden visitarse apenas dos kilómetros, ya que las autoridades tuvieron que cerrar el resto por la celebración de extraños rituales en su interior.


Origen igualmente luctuoso tiene la abadía de Saint Denis, panteón de los reyes de Francia. Fue San Dionisio un mártir ejecutado en la "Colina de los Mártires" (el actual barrio de Montmartre, centro de la vida bohemia y pictórica) allá por el siglo III. Y no tuvo mejor ocurrencia el santo varón que la de, una vez decapitado, recorrer cabeza en mano los diez kilómetros que separan su lugar de ejecución del actual emplazamiento de la abadía. Todo un paseo. Por último, la grandiosa catedral de Notre Dame. Templo de la “diosa Razón” en época revolucionaria (llegó hasta a instalarse un columpio dentro) tiene frente a sí la entrada subterránea al París primigenio: se trata de los restos de Lutecia, antecesor romano de la actual ciudad. Puede accederse a su interior desde un pasadizo situado frente a la fachada principal. Debió de ser por aquellos pagos donde Enrique de Borbón pronunciara su famosa frase "París bien vale una misa". Qué razón tenía.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios