El Centro Dramático Nacional tiene el acierto de ofrecernos el trabajo de un joven dramaturgo, Guillem Clua, más conocido en el extranjero que en su propio país. La piel en llamas, sobre los dilemas morales de la información bélica, es un primer reconocimiento que probablemente se ampliará con Marburg, de inminente adaptación al cine por Isabel Coixet.