Enrique Aguilar
ENRIQUE AGUILAR es politólogo argentino
Reflexiones
Tributo a María Elena Walsh
La muerte de María Elena Walsh enlutó a la Argentina toda. Fue, en efecto, uno de esos personajes indiscutidos que raramente aparecen en la historia de las naciones, aquellos que, aun en medio de las peores desavenencias, generan consenso y unánime reconocimiento.
Es que sus letras, su música y su inigualable don para juzgar, con tanta ironía como agudeza, a la sociedad contemporánea conquistaron por décadas el corazón de todos, niños y grandes, incluidos (me animo a sospecharlo) los miembros de una dirigencia inescrupulosa que seguramente entonaron sus baladas sin sentirse rozados ni percatarse de la profundidad de un mensaje donde la crítica certera se escondía debajo de una prodigiosa imaginación.
Nadie vacilaría en contarla entre las más ilustres cantautoras argentinas, con veinte discos grabados y alrededor de cincuenta libros escritos. En el rubro infantil, fue lo más parecido a un ícono o emblema de varias generaciones que se deleitaron con las ocurrencias de la mona Jacinta, Osías el osito, la reina Batata, Manuelita la tortuga, gordo Bachicha (ese perro salchicha que tomaba solcito a la orilla del mar), o bien transitando por “el país del no me acuerdo” donde “doy tres pasitos y me pierdo”.
En estos días que prosiguieron a su muerte (acaecida el 10 de enero), medios de la Argentina y del mundo de habla hispana se hicieron eco de la noticia y destacaron, además de sus dotes literarias, su ejemplar conducta democrática, su entereza frente al infortunio y su quebrantada salud, y su aptitud nada artificial para servir de prenda de unión entre sus compatriotas. No puedo sino sumarme a estas apreciaciones y lamentar la partida de esta argentina de bien que, como escribió en una de sus más bellas canciones, habiendo muerto otras veces, siguió sin embargo aquí (y seguirá todavía para nosotros) resucitando.




