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Compañía Nacional

Gran noche de danza clásica en el Teatro Real

La Compañía Nacional de Danza Clásica ha ofrecido este jueves una magnífica gala, que ha sido presidida por la reina Doña Sofía y en la que ha destacado Lucía Lacarra, primera bailarina del ballet de la Ópera de Múnich y artista invitada de la noche.

Alicia Huerta

15-03-2013

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La Gala de Danza que anoche llenó el teatro de la Plaza de Oriente era, además, una ocasión muy especial para los miembros de la Compañía Nacional de Danza Clásica y, por supuesto, para su director desde septiembre de 2011, el bailarín y coreógrafo José Carlos Martínez. Se trataba, según él mismo anunciaba a los medios de comunicación el pasado martes, del momento en el que el público podría ver el trabajo realizado hasta la fecha por la Compañía Nacional de Danza Clásica, nacida como una subdivisión de la Compañía Nacional de Danza en la que se desarrollan nuevos proyectos con la técnica clásica. El resultado fue un espectáculo cuidado y trabajado hasta en los más pequeños detalles, capaz de combinar las cualidades de sus bailarines con unas coreografías bien seleccionadas.

La velada daba inicio en negro - el del piano y la pianista Rosa Torres-Pardo -, y blanco - el que vestían los dos bailarines, Seh Yun Kim y Toby William Mallit -, con una coreografía de enorme belleza y plasticidad creada por Ben Stevenson con música de Sergei Rachmaninoff (Opus 32, nº10; Opus 23, nº1 y Opus 32, nº9). Se trata de un romántico paso a dos centrado en los personajes de dos bailarines que se enamoran mientras trabajan juntos en un estudio de danza y que fue galardonado con la medalla de oro por coreografía en el Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria. Con una duración de 14 minutos, esta primera pieza ha hecho que se escucharan en el teatro los primeros bravos de la noche, muchos de ellos dirigidos a la prestigiosa pianista madrileña.

La segunda pieza elegida por Martínez para la puesta de largo de la compañía que dirige ha sido Holberg Suite, una coreografía creada por Tony Fabre con la siempre inspiradora y vigorosa música del compositor noruego Edvard Grieg, quien compuso esta partitura con motivo de la celebración del bicentenario del nacimiento del dramaturgo noruego Ludvig Holberg, también conocido como el Molière del Norte. Eugenia Brezzi, Noëllie Conjeaud, Natalia Muñoz, Lucie Barthelèmy, Álvaro Madrigal, Rodrigo Sanz, Iván Sánchez y Jacopo Giarda han sido los encargados de llevar a cabo el trabajo abstracto en el que se suceden las cuidadísimas y sorprendentes imágenes sin relación argumental, destacando, asimismo, el diseño de luces de Nicolás Fischtel y los elegantes figurines obra de Tony Fabre, con la colaboración de Ismael Aznar.

A continuación llegaba el momento de ver en el escenario a los artistas invitados, la magnífica bailarina Lucía Lacarra, galardonada en 2005 con el Premio Nacional de Danza y actualmente primera bailarina del Ballet de la Ópera de Múnich, y el albanés Marlon Dino, que han representado la coreografía El Cisne Blanco, paso a dos del II acto de El Lago de los Cisnes. Se trata de una coreografía realizada por el norteamericano Ray Barra en una revisión del tradicional Lago de los Cisnes sobre el original de Maruis Petipa y Lev Ivanov, que fue estrenada en 1995 y que propone un algunas modificaciones en el libreto original así como un cambio en el papel del príncipe, que vive en un mundo de sueños en el que se encuentra perdido. La actuación de Lacarra y Dino ha sido, sin duda, la más aplaudida de la noche, en especial, la de la elegante bailarina española cuya madurez ha venido a subrayar la sutileza en la técnica de sus movimientos.

La primera parte de la gala finalizaba con una coreografía de George Balanchine con la inconfundible música del prematuramente malogrado compositor norteamericano George Gershwin. Canciones que evocan a Broadway, como The Man I Love, I’ll Build a Starway to Paradise, Embraceable You, Fascinatin’ Rhythm, Who Cares?, que da título a esta coreografía, My one and only, Liza y I got Rhythm. En 1937, Gershwin había pedido a Balanchine que fuera a Hollywood desde Nueva York a trabajar con él en Goldwyn’s Follies, de Samuel Goldwyn, pero la repentina muerte del músico a causa de un tumor cerebral impidió que pudiera completar la música para el ballet de la película. Treinta y tres años después, Balanchine coreografió Who Cares? sobre 16 canciones compuestas por Gershwin entre 1924 y 1931, pero sin intención de evocar una época en particular, sino como base para ofrecer una dinámica genuinamente americana y, especialmente, de la ciudad de Nueva York cuyos rascacielos enmarcaban el fondo del escenario del coliseo madrileño en esta noche dedicada a la danza clásica “made in Spain”. Ha sido, sin duda, la parte más “ligera” de la velada y sus bailarines, las coreanas Seh Yun Kim y Yae Gee Park, Noëllie Conjeaud y Moisés Martín Cintas han sido muy premiados por el público, en especial, la bailarina francesa y el bailarín español.

La coreografía Sonatas, del propio José Carlos Martínez, estrenada el 15 de diciembre de 2012 en el Centre Cultural de Terrassa, ha servido para poner el broche de oro a la puesta de largo de la nueva compañía española de danza clásica, cuya segunda parte ha sido íntegramente para esta pieza cuya inspiración parte de un profundo estudio previo de la partitura musical de Domenico Scarlatti y Padre Soler. En ella, cada bailarín representaría a un instrumento musical de la versión orquestal de las sonatas que Rosa Torres-Pardo ha interpretado junto al escenario. De 25 minutos de duración, ha sido el momento en el que se ha podido ver en escena a todos los bailarines, también a los artistas invitados, destacando de nuevo Lucía Lacarra, la más aclamada por el público una vez finalizada la noche, junto al responsable de todo lo que había ocurrido sobre el escenario madrileño, el director de la compañía, José Carlos Martínez.



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