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crónica cultural

Martin Creed: Things/Cosas en la Sala de Madrid-Alcalá 31

Primera retrospectiva en España del británico Martin Creed en Alcalá 31 hasta el 26 de febrero. Además, Gerhard Richter en la Tate Modern de Londres hasta el 8 de enero. Y, por último, Una vez más, nadie me echará de menos (editorial Huerga y Fierro), de David Moralejo.

Jacinta Cremades

13-12-2011

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¿Artista, experimentalista? Él define sus obras como decoraciones. La muestra Martin Creed: Things/Cosas, se inaugura mañana miércoles en Sala de Madrid-Alcalá 31, y estará abierta hasta el 26 de febrero. Comisariada por Carolina Grau, la exposición recorre veinte años de la trayectoria del joven Martin Creed, (Wakefield, Reino Unido, 1968) uno de los artistas internacionales más interesantes y originales de su generación. Los materiales de trabajo de este artista británico son las palabras, los sonidos, y los objetos que, de hecho, da nombre a esta exposición. Un conjunto que le valió el premio Turner en 2001 por su Obra Nº 227 Luces encendiéndose y apagándose que era exactamente eso: una habitación cuyas luces se encendían y se apagaban. Extravagancias que son las que van a divertir y fascinar al espectador.

Acostumbrado a cambiar de registro, Creed trabaja además con el video o la pintura. En 1994, creó una banda, Owada, cuyo primer CD, titulado Nothing (Nada), fue compuesto a base de notas repetitivas y letras banales. Tres años después, el grupo se rebautizó como Martin Creed and His Band. También es el autor de performances que han escandalizado a más de uno, como su Obra Nº 850: a finales de 2008 una serie de atletas corría a toda velocidad por las salas de la Tate Britain con una cadencia de 30 segundos. Y con la danza, su Obra Nº 1020, coreografía, música, letra y vídeo a cargo del artista. Confiesa que todo lo que ve, lleva sonido para él. No concibe las imágenes sin movimiento, los colores sin luminosidad.

Tras su paso por Madrid en la Galería Malborough, hemos visto a Gerhard Richter (Dresde 1932), en el Festival de cine de San Sebastián. Ahora expone en la Tate Modern para celebrar sus cincuenta años de creación plástica y su evolución dentro del mundo de la experimentación y las performances en el arte. Se exponen desde las borrosas imágenes en blanco y negro de los orígenes a las difuminadas tomas en color del presente. También expone esculturas hechas con espejos y silicona. La muestra se puede ver hasta el 8 de enero.

Y, para terminar con un libro sobre nuestra generación, la novela Una vez más, nadie me echará de menos (editorial Huerga y Fierro), de David Moralejo, retrata la frustración y el miedo a madurar de la generación del escritor que hoy tiene cerca de los cuarenta. Insatisfechos permanentemente y un futuro profesional nefasto, desde el mercado laboral a la falta de seguridad, los personajes aparecen paralizados.



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