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EDITORIAL

40 años del Mayo francés

11-05-2008

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Hace ya 40 años de aquellas protestas y revueltas estudiantiles que convulsionaron París y el mundo entre el 3 y el 30 de mayo del 1968. En un mundo dividido por un gélido muro de acero, sensibilizado por los horrores de Vietnam y despertando ante el lado oscuro de la sociedad del bienestar, miles de universitarios franceses, inspirados por sus predecesores de Berkeley, California, se lanzaron a las calles imbuidos por el contradictorio espíritu de una revuelta marcada por su afán expreso de irracionalidad, ante una racionalidad y un orden social que se habían revelado como insuficientes. Con la misma efervescencia con la que se originó, el movimiento estudiantil desapareció, pero sus consecuencias más profundas calaron y aún perduran en nuestra sociedad.

Paradójicamente, mayo del 68 no fue sino el principio del fin de la izquierda tradicional. Por primera vez, el sujeto revolucionario no fue la clase obrera, sino estudiantes acomodados, hijos de la burguesía que se alzaron ante el orden establecido que no satisfacía sus aspiraciones. Estos estudiantes iniciaron un profundo cuestionamiento de la sociedad occidental, en todos los aspectos: cultural, político y social, con la paradoja de que no hizo falta una crisis económica ni una situación extrema que lo motivara. La novedad del 68, fue que no surgió de los ámbitos más desfavorecidos de la sociedad sino de las clases medias. A partir de esta revolución, la izquierda dejó de ser obrera para convertirse en lo que hoy se conoce como “progre”.

Precisamente ahí radicó gran parte del aparente fracaso del movimiento. La falta de comunión entre las protestas obreras y las de los estudiantes, hizo que ambas acabaran diluyéndose víctimas de sus contradicciones y debilidades. Sin embargo, eso no quiere decir que el Mayo francés pasó sin dejar huella. Al contrario, sería imposible entender la sociedad actual sin él. El ecologismo, el feminismo o las ONG son algunos de los movimientos que se instalaron firmemente en la sociedad tras el 68. Mayo del 68 no trastocó los fundamentos de la política ni el orden mundial de su época, pero si tuvo una profunda influencia a nivel social. Fue el inicio de la Posmodernidad y del relativismo que caracterizan nuestra época.







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