Ricardo Ruiz de la Serna

Ricardo Ruiz de la Serna

RICARDO RUIZ DE LA SERNA es analista político, abogado y profesor de técnicas de la propaganda y de la comunicación política de la Universidad CEU-San Pablo.

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ORIENT EXPRESS

Próxima estación: Siria

26-11-2011

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En Siria, la inestabilidad crece día a día mientras el régimen de Assad se va quedando aislado. Las presiones más recientes de la Liga Árabe para que Damasco acepte someterse a observadores internacionales han fracasado. Nadie parece muy entusiasmado con una intervención militar pero al Gobierno sirio se le está acabando el tiempo. En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la República Popular China y la Federación Rusa tratan de evitar más conmociones en una región que ha tenido este año más agitación que ninguna otra en el mundo. Sin embargo, en Homs, la situación entre la mayoría sunní y la minoría alawi —la secta musulmana a la que pertenece el presidente- ha pasado de la lucha callejera a la antesala de la guerra civil. En el ejército, que es imprescindible para mantener el poder, comienzan a aparecer disidentes que salen de la línea oficial y se comprometen a proteger al pueblo en lugar de reprimirlo. La oposición se mantiene una en un frente tan amplio que engloba desde políticos seculares hasta miembros de los Hermanos Musulmanes.
He aquí el argumento que esgrime Assad para reforzar su posición: si el régimen cae, sobrevendrá el caos y los islamistas se harán con el poder. Aquí radica también el motivo de las dudas y sospechas de Occidente: nadie puede garantizar que los moderados se hagan con el poder. Los ejemplos de Egipto, Libia y Túnez están demasiado recientes. En Libia, Saif al Islam ya está detenido y le espera un proceso en el Tribunal Penal Internacional si llega vivo hasta allí. En Egipto, la rebelión se está transformando en desilusión y la violencia aumenta contra los cristianos, aquellos que marcharon junto a sus compatriotas musulmanes pidiendo reformas, libertad y democracia. En Túnez, un mes después de las elecciones, la victoria de los islamistas de Ennahda (Resurrección) inquieta cada día más a los moderados. Los islamistas también han subido en las recientes elecciones marroquíes. Con la que está cayendo, nadie quiere usar la fuerza en el avispero sirio.
Mientras tanto, la crisis de las revueltas árabes está fortaleciendo a Turquía, que cada vez más se sitúa como líder del mundo islámico. A diferencia de Arabia Saudí e Irán, tiene un sistema electoral, pertenece a la OTAN, aspira a entrar en la Unión Europea y su presencia en la comunidad internacional está mucho más normalizada que la de la Casa de Saud o los ayatollahs de Teherán: exhibe un sistema democrático frente a las teocracias árabe e iraní. Es verdad que Arabia Saudí está acometiendo ciertas reformas mientras Irán insiste en desarrollar un programa nuclear que pone en peligro a toda la región. Asumiendo su papel de líder, Turquía ha pedido al régimen sirio que cese la represión y se acometan profundísimas reformas que la oposición está pidiendo.
Así, Siria puede ser una jugada más en la pugna por el liderazgo en el mundo islámico. Egipto anda de capa caída y, a pesar de mantener su prestigio cultural, dista mucho de ser lo que fue. Arabia Saudí conserva vínculos muy estrechos con Occidente y controla parte del suministro petrolífero, pero el ritmo de las reformas es lento. Por supuesto, la presencia de las ciudades santas de La Meca y Medina siempre será un factor de prestigio pero hay otros países que van ganando crédito e influencia. Son ya muchas las cuestiones en las que la Casa de Saud queda ausente o tiene un perfil bajo. Además, la amenaza iraní sobre el Golfo lejos de disminuir aumenta a medida que pasan los meses y Teherán se acerca más al armamento nuclear. En la región, sólo Israel muestra la decisión necesaria para hacer frente a los ayatollahs. Mientras el presidente Ahmadineyad alerta de ataques contra su país, lo cierto es que el peligro para la paz y la seguridad de la región es su programa nuclear y la tiranía que la Revolución Islámica impone a los iraníes. Hasta ahora, Assad ha logrado mantenerse en el poder gracias a la ayuda iraní pero eso ya parece insuficiente.
Todo indica que Siria es la siguiente estación en este ciclo de revueltas en el mundo árabe.



Para contactar con el autor: ricardo_ruiz_delaserna@yahoo.es




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