Afganistán: una intervención costosa pero necesaria
jueves 26 de agosto de 2010, 08:18h
La situación en Afganistán dista mucho de ser considerada estable y segura para los miembros de las fuerzas de seguridad de los países que se encuentran en esa región. Por eso están allí. El escenario no es, por tanto, el de “una misión de paz”. En Afganistán hay un conflicto duro y sangriento y, como en cualquier guerra, se producen bajas. Este miércoles le ha tocado a España. Dos guardias civiles y su intérprete han sido asesinados en la base de Qala-i-Naw, durante un ejercicio de adiestramiento por un chofer de la policía de ese país. En la vieja base se encuentra un contingente de la Guardia Civil española el cual se dedica a entrenar a la policía afgana, como parte del plan de la OTAN para una futura transición en materia de seguridad y la eventual retirada de las tropas extranjeras en 2011.
Un portavoz de los talibanes ha emitido un comunicado mencionando que el asesino pertenece a su grupo. Las investigaciones, según ha informado el ministro del Interior Pérez Rubalcaba, apuntan a lo que parece obvio: que el hecho fue premeditado, con lo cual seria probable que el agresor sea en efecto miembro de los talibanes o algún otro grupo terrorista. El atentado ha provocado también la concentración de varios afganos que han intentado asaltar la base, e incluso han tratado de provocar un incendio.
El incidente de este miércoles es parte de una serie de ataques en contra de policías y militares de las fuerzas de la OTAN que se encuentran en Afganistán. Lo que esto hace pensar es que los esfuerzos por entrenar a un cuerpo de policía afgano, con el fin de cumplir un plazo cercano, no es tarea fácil y el éxito es incierto. La presión ha creado problemas de seguridad para verificar la procedencia de afganos que se alistan, dejando vía libre a infiltrados simpatizantes de los talibanes o de otros grupos terroristas. Las más de 1.500 tropas españolas en Afganistán trabajan en condiciones difíciles y peligrosas, y con la muerte de los dos guardias civiles, el número de bajas españolas en ese país asiático se acerca al centenar.
Quizá sería necesario replantear las estrategias que se han seguido, y revisar los plazos que se han planteado, pero debemos tener claro que el combate que se libra en Afganistán es parte de la lucha por nuestros derechos y libertades. La alternativa ya la conocemos: los talibanes convirtieron Afganistán en una base de Al-Quaeda para organizar atentados contra los países occidentales. Hay pocas dudas de que intentarán hacer lo mismo si regresaran al poder.