José Antonio Sentís
JOSÉ ANTONIO SENTÍS es director general de EL IMPARCIAL.
Paso cambiado
Nuevo éxito de Rajoy: Zaplana se va
La nueva etapa de Rajoy al frente del PP se vislumbra cargada de éxitos. Por el momento, ha aceptado el consejo de sus enemigos socialistas, debeladores el 9 de marzo de su proyecto, y ha decidido rejuvenecer sus filas y hacerse más simpático, centrista, pactista y comprensivo con los nacionalistas. En el PP, todos, menos él mismo, Rajoy, son peso muerto. Y cualquier disidencia es disolvente para este gran proyecto de oposición eterna.
Tiene mucha suerte el PP, sin duda. Porque puede prescindir, por voluntad propia o por arrinconamiento sobrevenido, de dirigentes de la talla de Aznar, de Rato, de Mayor... y, ahora, de Zaplana. Y también tiene fortuna, pues puede permitirse el lujo de la duda sobre el futuro de los fichajes estrella, como Pizarro o Costa. A fin de cuentas, le queda la ingenuidad políticamente virginal de dirigentes como Soraya Sáenz de Santamaría, que en una gloriosa intervención ha valorado el abandono de Zaplana como una muestra de la valía de los políticos de su partido (me imagino que incluyéndose) que sirven tanto para lo público como para lo privado.
Efectivamente, valen para ambas cosas, pero lamentablemente no se pueden probar demasiado en el sector público, y sí parecen condenados, los políticos de altura del PP digo, a mostrar sus cualidades en las empresas. Bueno para ellas y lástima para un proyecto de centro derecha que cada vez tiene menos voz en el ejercicio de la oposición y menos banquillo en el de un presunto Gobierno.
Y esto en un momento en el que hasta un niño de pecho haría oposición. Con un Gobierno, el de Zapatero, que rectifica con mentira flagrante sobre los trasvases; que sume en una alarma histérica al sector del aceite; que insulta a los militares llamándoles vagos por leer páginas de internet; que paga rescates a piratas o que permanece perplejo y sin salidas ante la crisis económica.
Pero, claro, todo ello necesita de alguien que tenga criterio, capacidad de enlazar un par de frases en el Parlamento, y que tenga suficiente coraje para resistir la descalificación de sus adversarios socialistas, que hace muy bien en dedicar sus peores ataques a quien más daño les hace. Alguien como Zaplana, como Mayor, como Vidal Quadras, como Aznar, como en su momento Cascos... Vieja guardia antipática, intransigente, radical... y la única que supo ganar a los socialistas.
Por fortuna, Rajoy cuenta con los barones interesados en la supervivencia regional en el poder (Camps) o en la oposición (Núñez Feijoo, Arenas). Y cuenta con Gallardón. Y no quiere contar, porque vive Dios que es incómoda, con Esperanza Aguirre, la única que ha dicho este martes la verdad: que la salida de Zaplana es una muy mala noticia, muy lamentable para el PP.
Zaplana se ha ido, chamuscado más por los propios que por los ajenos. Algunos creen que por su lucro, lo que es poco conocer a un político de raza. Pero se merece la enhorabuena. No por irse ni por cómo se ha ido. Sino porque es una época de tanta tribulación que, contra el consejo de San Ignacio, sí conviene dar el testimonio de la mudanza.




