¿Qué puede hacer Zapatero en Europa?
jueves 03 de abril de 2008, 22:09h
¿Qué maldición pesa sobre el pueblo español para que los gobiernos de derechas sean proamericanos y antifranceses, y los de izquierda, antiamericanos y profranceses? Después de otro gélido encuentro con Bush, ésta vez en Bucarest, ¿será capaz Rodríguez Zapatero de romper esta inercia histórica que nos relega, alternativamente, a convertirnos en cola de león o cabeza de ratón, sin un proyecto propio que nos permita ocupar el puesto de una potencia media respetada?
La duda sobre la segunda legislatura de Zapatero es si seguirá centrado en cambiar el modelo territorial y en negociar con ETA, con la agravante de una economía doméstica cada día más afectada por una galopante recesión mundial, o, por el contrario, se volcará en la política exterior y muy especialmente en Europa.
¿Qué papel reserva Zapatero a España en la nueva Europa que se ha propuesto liderar Sarkozy?, es la pregunta que más inquieta a quienes conocen la importancia de estos próximos años para el futuro del viejo continente. En unos meses, las grandes familias políticas europeas, respaldadas por los más que influyentes centros de poder económico, elegirán por primera vez en la historia, a un presidente europeo. De las alianzas, pactos y repartos (al parecer, Sarkozy ha propuesto como presidente a Tony Blair) saldrá el primer gran gobierno que dirigirá los destinos de la Unión Europea.
¿Cuáles son los poderes de Rodríguez Zapatero? ¿Con qué recursos políticos, económicos y de seguridad y defensa cuenta para jugar la gran partida europea desde una posición de fortaleza e independencia? Todo hace presagiar -y si no, al tiempo-, que España irá de la mano de Francia y los intereses de París. El embajador galo en Madrid, Bruno Delaye, afirmaba recientemente de forma significativa que España es el segundo cliente de Francia en el mundo y que Francia es el primer socio comercial de España. Cada día se mueven mercancías entre ambos países por valor de 200 millones de euros. Es un entramado de intereses que lo dice todo y sobre el que no habría nada que objetar, si no fuera porque históricamente los gobiernos franceses siempre han querido hacer de la política exterior de Madrid una filial de París.
Del proamericanismo de Aznar y su antipatía hacia Francia hemos pasado al antiamericanismo de Zapatero y su fraternal querencia intelectual por todo lo francés. ¿Es tan difícil encontrar un político español, sea de derechas o de izquierdas, proamericano al tiempo que profrancés, probritánico o proalemán? Tan nefasto resulta para este país vivir enfrentado al mayor Imperio del planeta como seguir absortos, más de doscientos años después, por la liberté, la égalité y la fraternité. Zapatero tiene la oportunidad de unirse al recién estrenado eje franco-británico. Al menos, el Reino Unido actuará como contrapeso de Francia. En suma, ni cola de león ni cabeza de ratón.
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Periodista
ENRIQUE MONTÁNCHEZ
Subdirector de EL IMPARCIAL
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