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    25 de octubre de 2014

"No es una opción"

La ONU descarta legalizar las drogas para combatir el narcotráfico

El presidente de la Junta Internacional de Estupefacientes (Jife), entidad de las Naciones Unidas, Hamid Ghodse, señaló que la despenalización de la droga "no es una opción" en la estrategia dentro de la lucha contra el narcotráfico, como algunos líderes latinoamericanos, como el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, afirma.
La legalización de las drogas para luchar contra el narcotráfico "no es una opción", ya que sólo serviría para agravar el problema, aseguró el máximo responsable del organismo de la ONU que vela por el cumplimiento de las leyes internacionales de control de estupefacientes. "La legalización no es una opción", declaró a Efe en Viena Hamid Ghodse, presidente de la Junta Internacional de Estupefacientes (Jife).

"Si nos fijamos en drogas legales como el tabaco y el alcohol, no sólo matan cada año entre 10 y 15 veces más que las drogas ilícitas, sino que también el delito relacionado con el tráfico de tabaco y de alcohol no ha desaparecido, y de hecho, es una gran parte de la actividad criminal", explicó.

Ghodse valoró así, en la presentación del informe anual sobre drogas de la Jife, la propuesta del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, de considerar la despenalización de la producción, transporte y comercio de drogas para combatir el narcotráfico. "Un tema muy complejo (como el narcotráfico) no puede tener una solución sencilla", insistió jurista de origen iraní.

La ONU en un informe del año pasado cifraba en 200.000 el número de fallecimientos anuales relacionados con las drogas. "Cuando se produzca una aplicación universal (de las leyes internacionales) por parte de los gobiernos, y no sólo palabras, habrá menos problemas", dijo Ghodse.

"Sin embargo, hacer las paces con el tabaco durante los últimos 300 años no ha tenido éxito, hacer la paz con el alcohol por los últimos milenios no ha tenido éxito. Por ello, no entra en cuestión aplicar soluciones simples a problemas complejos", recalcó.

El informe presentado hoy asegura que debido a los avances en la guerra contra el narcotráfico en México, cada vez más cocaína pasa por Centroamérica y el Caribe hacia EEUU, lo que ha hecho aumentar la violencia y la corrupción en esos Estados a niveles insólitos.

En Centroamérica, asegura la ONU, operan unas 900 "maras" con unos 70.000 miembros que controlan las rutas de tránsito de la droga y ejercen una violencia cada vez mayor.

Ghodse aseguró que "en algunos países se han producido mejoras", y citó la reducción del cultivo de hoja de coca en Colombia. "Pero en otras zonas se ha empeorado, por ejemplo, en América Central, donde los narcotraficantes mexicanos han complicado la vida a la gente y los gobiernos, con un montón de corrupción", agregó.

La Jife apunta en el documento que en América del Sur aumenta el consumo de coca a pesar de la clara reducción de la superficie dedicada al cultivo de coca registrado en los últimos años.

La Junta recuerda que el mercado ilícito de cocaína "tiene un valor de más de 80.000 millones de dólares" a escala mundial, según cálculos de la Interpol y de la ONU, destaca el informe.

El origen de esa droga sigue encontrándose en Suramérica, sobre todo en Colombia, Perú y Bolivia, pese a que la superficie dedicada al cultivo ilegal del arbusto de coca ha bajado hasta 154.200 hectáreas en 2010 desde un máximo de 288.400 hectáreas en 1990.

En Perú, la superficie de cultivo de coca sigue creciendo y en 2010 alcanzó ya las 61.200 hectáreas, apenas 800 menos que las del principal productor del mundo, Colombia. En Bolivia los plantíos se mantienen estables en 31.000 hectáreas.

Con respecto a la demanda de la droga, los mercados de mayor consumo de cocaína son tradicionalmente Estados Unidos y Europa, especialmente Reino Unido, Italia y España, pero cada vez más droga se destina al cono sur de América.

"La cocaína fabricada en Colombia se envía en su mayor parte a mercados ilícitos extranjeros, mientras que la elaborada en Bolivia y Perú, además de abastecer a Europa, se consume en gran parte en América del Sur", señala la Jife.

Se estima que un 90 por ciento de las cocaína consumida en Estados Unidos -entre 150 y 160 toneladas anuales- proviene de Colombia, mientras que el suministro a Europa, que ha duplicado en el último decenio la cocaína consumida, hasta alcanzar unas 120 toneladas, procede de forma casi igual de Bolivia, Colombia y Perú.

En América del Sur, la prevalencia del consumo de cocaína "es mayor que la media mundial" y los datos de la ONU indican que, "tras años de aumentos, el uso indebido de cocaína ha empezado a estabilizarse, aunque a un nivel más alto".

Según la ONU, los países de la región con tasas más alta de prevalencia anual (consumo al menos una vez al año) de esta droga son Argentina, Chile y Uruguay.

La cocaína es además la sustancia citada con más frecuencia como causa de los fallecimientos provocados por drogas en Suramérica, se destaca en el informe.

Frente común en la lucha antidrogas

Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, afirmó en Costa Rica que "el problema de las drogas debe atacarse tanto en la oferta como en la demanda" y que por esta razón legalizar la producción y consumo de estupefacientes "no es la solución".

Napolitano, quien realiza una gira por Centroamérica, se reunió con la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, por más de una hora para discutir asuntos de seguridad bilateral y regional.

Tras el encuentro, la funcionaria estadounidense afirmó en rueda de prensa que su país "es consciente de su responsabilidad en cuanto a la creciente demanda de droga y por esa razón quiere trabajar más de cerca con los países de la región para atacar el problema por los altos niveles de criminalidad que está enfrentando".

Napolitano destacó que el Gobierno de Barak Obama ha aumentado la inversión en prevención de consumo de drogas de 2.500 a 10.000 millones de dólares por año.

La Secretaria de Seguridad Nacional subrayó que el problema del narcotráfico debe enfrentarse desde la demanda así como con un refuerzo de las legislaciones, un fortalecimiento de la policía, de los controles en fronteras y de los tratamientos para los adictos.

Napolitano suscribió además un memorando de entendimiento para aplicar con Costa Rica el Sistema Avanzado de Información de Pasajeros (APIS, por su sigla en inglés).

Este mismo instrumento se ha firmado con los otros países centroamericanos visitados por Napolitano esta semana (Guatemala y El Salvador), y permite, entre otras cosas, que las autoridades revisen la información de los viajeros desde y hacia Estados Unidos, antes de que aborden aviones o barcos, con el fin de detectar posibles amenazas de seguridad. Napolitano concluirá su gira por la región mañana con una visita a Panamá.

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