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    16 de septiembre de 2014

Crítica de ópera

Tu historia, a mi manera

Madrid ovacionó en la noche del miércoles la ópera de Robert Wilson Vida y muerte de Marina Abramovic, protagonizada por el actor estadounidense Willen Dafoe y que podrá disfrutarse en el Teatro Real hasta el próximo 22 de abril.
El público del Teatro Real acogió anoche con una sana mezcla de curiosidad y entusiasmo, que acabó transformándose al final de la velada en clara ovación, la obra de Robert Wilson protagonizada por Willen Dafoe sobre la vida, y también la muerte, de la abuela de la performance, Marina Abramovic.

Y aunque su muerte estuviese incluida en la obra, Marina estaba también allí. Muy viva, aunque para empezar la obra, esta artista exploradora de los límites esperase al público encima de un ataúd, uno de los tres que descansaban en el escenario sin telón con el que los asistentes se encontraban nada más ocupar sus localidades. Contaba días atrás el veterano director de escena estadounidense Bob Wilson, que Marina le había dado carta blanca para escribir su historia, incluso sacando sus peores fantasmas a la luz, pero que le había narrado también cómo desearía ser enterrada cuando le llegue la hora. Tendrá que haber tres cadáveres, sin que nadie sepa cuál es el auténtico y serán simultáneamente enterrados en tres ciudades distintas. Uno en Belgrado, la ciudad que la vio nacer en 1946; otro, en Ámsterdam, donde vivió una etapa importante de su vida y el último en Nueva York, la ciudad en la que reside actualmente.


Marina Abramovic y Willem Dafoe.


Wilson, “obediente”, dispone, como prólogo de esta ópera llena de poesía, surrealismo y humor negro, los tres ataúdes con sus correspondientes cadáveres y, entre ellos, unos perros de raza doberman, también tres, que no cesan de moverse, entre inquietos y confiados, por el inusual escenario. La cuidada iluminación a cargo de A. J. Weissbard hace el resto. Y así, pocos asistentes se resistieron a aprovechar los minutos anteriores a la hora oficial de inicio para utilizar las cámaras de sus móviles, tampoco algunos rostros conocidos de los que se habían dado cita en este acontecimiento cultural de la noche madrileña, como en el caso de Rossy de Palma, que inmortalizaba la sugerente imagen desde su butaca de la segunda fila. Pero la velada no sólo se había distinguido hasta entonces por esa inesperada escena carente de telón, como si no necesitara de un principio. Y si las puertas de acceso a la sala se mantenían cerradas hasta más tarde de lo habitual, fuera del teatro, en la Plaza de Oriente, los espectadores se habían encontrado antes con algunos empleados del Real que enarbolan pancartas y repartían octavillas, en español y en inglés, explicando su protesta.

Una vez enterrados los cadáveres de Marina al son de un bello tema fúnebre compuesto e interpretado por la artista serbia Svetlana Spajic, quien junto a su grupo fundado en 2009 es responsable de una parte de la música que acompaña a Marina en este eficaz relato de su vida, aparecía en el escenario, llenándolo por completo, Willen Dafoe, verdadero protagonista del original espectáculo que estará en el Real hasta el próximo 22 de abril. El gran actor estadounidense, con el rostro teatralmente caracterizado como el joker de Batman, emprendía el primero de los papeles que interpreta en la obra, el de carismático y original narrador. Desde su puesto de mando – o de guerra – situado en el margen derecho de la escena, Dafoe empezó a recitar las fechas “importantes” de la vida de Abramovic desde su nacimiento, mientras una pantalla proyectaba escenas de esqueletos y calaveras. La inusual voz de Antony - director musical de este proyecto y compositor junto a Basinski - sonaba por primera vez en la noche, entonando el tema “Tu historia, a mi manera”, dejando claro también en Madrid lo que suele decirse del joven cantante británico: que su voz tiene que ser oída para ser creída. Una voz comparada por muchos a la de Nina Simone o a la de Aaron Neville, dotada de un estremecedor timbre que llega cargado de una sensibilidad capaz de conmover naturalmente, sin artificios.


Plano general.


Estrenada el 9 de julio de 2011 en Festival Internacional de Manchester, con el que el Real ha realizado esta nueva producción, lo cierto es que la obra llegaba a la capital cuando todavía resonaban los ecos de C(h)oeurs y el propio Antony bromeaba diciendo que aunque esperaban una acogida tan buena como la que habían tenido en el citado festival, habían tenido la precaución de pegar con “superglue” las butacas del teatro. Por su parte, la protagonista de la verdadera historia que se narra, cargada de dolor y sufrimiento, marcada por el maltrato y la falta de afecto, pedía que se esperase a ver la obra para contestar a todas esas preguntas que, en realidad, más que preguntar lo que hacían era augurar ya una importante protesta por parte del público madrileño. Pero ese abucheo vaticinado no llegó. El teatro exhibía el lleno de los acontecimientos especiales y el público en general premió con entusiasmo un espectáculo claramente diverso, con momentos de especial acierto e intensidad como el capítulo que narra la historia entre el padre, que abandonó a la familia, y la madre, a quien interpreta la propia Marina, a pesar de reconocer que parecerse a ella siempre fue una de sus peores pesadillas. También el interesante epílogo con la bellísima canción de Antony titulada Volcán de nieve.
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