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    22 de octubre de 2014

en la Sociedad Cervantina

Antiguos tinteros susurran la historia de la escritura de la mano de Ángel Alcázar

El pintor Ángel Alcázar ha protagonizado este jueves en la Sociedad Cervantina una conferencia en la que ha recorrido la historia de la escritura a través, entre otros detalles, del tintero, objeto que el artista colecciona desde hace tres décadas. En un acto presentado por el presidente de El Imparcial, Joaquín Vila, el pintor ha invitado a viajar en el tiempo y a desentrañar la magia del significado de los trazos de tinta.
La Sociedad Cervantina ha sido escenario este jueves de un viaje en el tiempo a través de la escritura. El pintor Angel Álcazar, cuya obra se expone actualmente en la institución, ha protagonizado una reflexiva y poética conferencia en torno a la evolución de la comunicación escrita que el ser humano ha desarrollado como arma contra el paso del tiempo. En un acto presentado por el director de El Imparcial, Joaquín Vila, el artista ha recorrido los modos y los medios que han cubierto esa necesidad de “transformar el pensamiento en trazos y los trazos en pensamiento”. Como hilo conductor: el tintero, objeto que ha nadado a lo largo de la historia entre la funcionalidad y la pequeña obra de arte y que Alcázar analiza y colecciona desde 1982.

“El destino de la tinta, cuando permanece en el tarro, es un verdadero misterio”, ha resumido el pintor al finalizar la ponencia como indicador del simbolismo de estos instrumentos de escritura que han acompañado al papiro primero, al pergamino después y, finalmente, al papel, durante 5.000 años. Frente a una vitrina de la Sociedad Cervantina en la que se expone una selección de la colección particular de tinteros de Alcázar –piezas que configuran verdaderos retazo de la historia, del estilo artístico de cada época-, el pintor ha demostrado que su fascinación por la escritura se traduce en un estilo de exposición intachable.


El director de El Imparcial, Joaquín Vila, y el pintor Ángel Alcázar, antes de comenzar la conferencia de este jueves en la Sociedad Cervantina. (Foto: Juan Pablo Tejedor)


Miembro del Colegio de Doctores y Licenciados en Bellas Artes, Alcázar ha ido entrelazando tres bloques temáticos en torno a la escritura. En primer lugar, un repaso cronológico de los instrumentos de escritura, desde las cañas y huesos con los que se grababa en arcilla o cera en la época egipcia y greco-romana, pasando por las primeras aproximaciones a la tinta más duradera que se importaron de Las Américas, hasta las estilográficas estadounidenses popularizaras a principios del siglo XX, que sellaron el divorcio entre la pluma y el tintero. En esa época, ha recordado el pintor, estaban en auge los “tinteros disfrazados”, esas piezas de coleccionista en las que había que adivinar el recipiente para la tinta escondido en una figura con forma de cangrejo, nuez o zapato y a las que la Sociedad Cervantina dedica una parte de la exposición. La funcionalidad, lo barroco y lo clásico también se han turnado en el diseño de los tinteros, según ha explicado Alcázar.

Por otra parte, el pintor ha evocado el devenir del acto de escribir, como transmisión de conocimiento y cultura, pero también como rasgo de personalidad, tal y como defiende la grafología, sobre todo a raíz de la estandarización de la grafía en contextos formales gracias, primero, al tipo de trazos más o menos oficiales y, después, a las máquinas de escribir y ordenadores.

Por último, la conferencia de Ángel Alcázar ha derrochado dosis de buen humor y lectura dramatizada en un excelente giro que atiende a ‘la escritura dentro de la escritura’: aquéllas obras teatrales, novelas, ensayos, memorias o cuentos en los que la pluma, la tinta y el tintero, las letras o, simplemente, el acto, casi místico, de escribir subyacen con mayor o menor protagonismo en la trama.
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