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    21 de noviembre de 2014

Por un libre acceso a la información

Más de un centenar de periodistas argentinos congregados en la organización “Conferencia de Prensa” difundieron dos declaraciones en reclamo de un libre acceso a la información que garantice, entre otras cosas, la convocatoria a ruedas de prensa por parte de funcionarios de gobierno. En una de estas declaraciones se afirma lo siguiente: “Los periodistas tenemos crecientes dificultades para acceder a la información. Esto ocurre a nivel nacional, provincial y comunal. A la distorsión de las estadísticas, se suma la decisión oficial de bloquear la información acerca de los actos de gobierno, eliminando sitios institucionales que la contenían o haciendo desaparecer de ellos datos que ya habían estado disponibles".

Asimismo, estos periodistas, convocados por Jorge Lanata, se hicieron presentes en el programa de televisión Periodismo para todos y con pancartas y preguntas al aire interpelaron a Cristina Kirchner quien se ha venido negando sistemáticamente a responder cualquier requisitoria.

Ciertamente, la presidenta usa y abusa de la cadena oficial para difundir hasta la menor decisión de gobierno rodeada por fieles “aplaudidores” que festejan cuanta ocurrencia aflora de sus labios. Sin embargo, sólo excepcionalmente ha sido capaz de someterse a lo que es al cabo una práctica corriente en las naciones democráticas que, por lo demás, resulta reveladora del valor que cada gobierno asigna a la publicidad de sus actos y a la libertad de prensa.

Al ver tantos periodistas de medios gráficos, radiales y televisivos haciendo oír sus reclamos por un derecho elemental, recordé un pasaje de Kundera, en La insoportable levedad del ser, referido a los regímenes totalitarios y al modo como en ellos, eliminada la posibilidad de cualquier pregunta, las respuestas están siempre dadas de antemano. De ahí, continúa Kundera, que el verdadero enemigo del totalitarismo sea “el hombre que pregunta”, es decir, aquel “que rasga el lienzo de la decoración pintada, para que podamos ver lo que se oculta tras ella.”

Está de más decir que conozco las diferencias que median entre una régimen totalitario y lo que podría calificarse, en el caso argentino, como una autocracia electiva. Sin embargo, el párrafo del escritor checo se aplica indistintamente a uno y otro. Nuestro siguiente paso podrá ser el hostigamiento directo a algunos periodistas. De persistir en esa dirección, algunas fronteras comenzarán a desdibujarse.
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