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    23 de octubre de 2014

La casa sin barrer

Se lanza el libro "40 razones para no procrear" de Corinne Maier, que es señora de éxito por contar al personal lo que ya sabe y quiere oír cualquier mala tarde de domingo: “Es cierto, es horrible, pero nos pasa a todos”. Ea, una a vender y otros a leer, y, con una y otros, la casa sin barrer.

Así, puestos en demagogia, y desde luego sin intención de sacarnos de pobres, mayormente porque se quedaría sin clientes, dice que nos da simplemente "un toque de atención" pues "no es cosa que le incumba dar soluciones". Y el toque viene siendo un pack de 40 tópicos más que de 40 razones: el coste económico que suponen los hijos, "criar hijos es la guerra", el embarazo lleva "un largo invierno sexual", "los hijos son un freno para las mujeres", y por ahí hasta derivar, con cierta pretensión romántico-nihilista que no sale de cuentista, en que "mientras haya niños este mundo absurdo en el que vivimos tendrá futuro". Un primor, tanto es así que por este cúmulo de saber la ha bautizado "The New York Times" "la heroína de la contracultura".

Se le hubiera dado con gusto la razón, de no estar ya sobre aviso, gracias a otra heroína madre de cinco, de que lo que puede pasar con los hijos es que nos den cierto miedo. Y es que dependiendo de la amplitud de nuestro cupo de intimidad, que es el mismo que de felicidad, disfrutaremos más o menos de los hijos y de la pareja, esto es, de la intimidad. El cupo se puede ampliar pero con calma, que es justamente lo que evitamos, acumulando las mil obligaciones ineludibles que en verdad bien podrían reducirse. Y así nos cae no sólo un largo invierno sino una larga vida invernal sin que nos salgan las cuentas, descontados embarazos. Por nuestros frutos nos podemos conocer.
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