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    1 de septiembre de 2014

Según los sondeos, el PSC perdería hasta 8 escaños respecto a 2010

El PSOE, tampoco en Cataluña

Una previsión de pérdida de hasta ocho escaños en una (otra más) comunidad clave, un candidato recién aterrizado con ideas que disgustan al líder nacional o subordinados dispuestos a poner sobre la mesa un cambio de cúpula y rumbo el día después de las elecciones. Con este panorama, parece complicado que Alfredo Pérez Rubalcaba pueda evitar la tormenta que se prepara en Ferraz. Sólo una honrosa derrota de Pere Navarro que ponga en entredicho las encuestas daría aire al ya cuestionado secretario general.
A Alfredo Pérez Rubalcaba le queda Pere Navarro. El PSC no ganará las elecciones y sólo tiene margen para evitar el descalabro que avanzan los principales sondeos. A tenor de los publicados, de distinto origen, los socialistas no sólo no disputan la Generalitat a Artur Mas, sino que se ven en la tesitura de pelear el segundo puesto con el PP, partido que Ferraz tradicionalmente ha considerado irrelevante en el mapa político catalán.

CiU no obtendrá la anhelada mayoría absoluta en unos comicios que plantea también como plebiscito, pero contará con ERC para dar empaque a la iniciativa soberanista en el Parlament. No habrá un PSC fuerte. Perdería, según las encuestas, hasta ocho diputados respecto a 2010. Este horizonte horroriza al líder del partido, que se vería rebasado por las voces críticas, entre las que destacan Carme Chacón, José María Barreda y Tomás Gómez. Este último admitió esta semana su deseo de debatir sobre el futuro el mismo 26 de noviembre. "Al día siguiente", afirmó este miércoles, cada uno debe decir "lo que realmente piensa" para promover un cambio de rumbo.

Aún quedan dos semanas para la cita y la campaña sólo acaba de empezar, pero el punto de partida es poco esperanzador. El candidato aún no ha llegado a un acuerdo con Pérez Rubalcaba sobre una consulta. No hay comunión y no está previsto que la haya. Navarro sigue defendiéndola en la misma medida que se opone su jefe nacional. Incluso ha discutido sobre la materia con Chacón o el expresidente José Montilla, que parecen comprenderle mejor. No obstante, Navarro es el clavo ardiendo de Rubalcaba, no queda otra, y estará arropado por él al menos en dos mítines. Todo esfuerzo es poco porque a todos los factores en contra de que el PSC salve los muebles hay que añadir que el responsable de hacerlo apenas lleva un mes y unos días al frente. Navarro fue elegido el pasado 30 de septiembre, cuando derrotó a Monserrat Tura.

El 25-S responderá distintas dudas. Desde mucho antes de la pegada de carteles ya había certezas: el PSOE perderá poder en otra región clave, el candidato no convence al secretario general y los partidarios en Ferraz de una renovación profunda ya no van a esperar más, lejanas todavía unas generales y aún abiertas y calientes las heridas autonómicas. La gran incógnita es en qué medida un batacazo de Navarro mancharía también las aspiraciones de Chacón. Y quiénes, si los hay, son los tapados.
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