cabecera
    21 de diciembre de 2014

RESEÑA

Reina Roffé: Juan Rulfo. Biografía no autorizada

Reina Roffé: Juan Rulfo. Biografía no autorizada. Fórcola. Madrid, 2012. 292 páginas. 22,50 €
Todos los textos tienen la intención, más o menos vehemente, de afirmar una cierta verdad. Las biografías son un caso especial, dentro de esta aspiración. Hay una verdad a la que apuntan y que es evidente. Tratan sobre individuos que existieron. Se esfuerzan entonces en afirmar otras verdades. Primero tienen que consolidar una verdad que sostenga el interés del lector en la figura escogida -estoy escribiendo sobre fulano o mengano porque fulano o mengano hizo tal cosa, porque fulano o mengano tiene importancia dentro de una disciplina– y, segundo, tienen que demostrar que conocer mejor la vida de un individuo tiene interés dentro de esa primera verdad, es decir, que conocer mejor la vida de fulano o mengano puede ser relevante para conocer mejor su trabajo.

Por supuesto, este planteamiento es esquemático, tal vez demasiado. Muchas veces las biografías se escriben y se leen, simplemente, para saciar una curiosidad natural acerca de personajes que nos parecen interesantes, sin que dicha lectura aspire a ningún rédito interpretativo. Abundan, por ejemplo, las biografías de deportistas, y hasta el momento nadie ha demostrado que haber nacido en un barrio pobre de Brasil o en un suburbio de Polonia implique grandes diferencias a la hora de golpear un balón o devorar kilómetros a la carrera. Con las biografías literarias, sin embargo, siempre existe la aspiración de que el conocimiento biográfico ayude a una comprensión superior de la obra del retratado. No parece un razonamiento descabellado, en cuanto que, al tratarse de una producción, digamos, espiritual, resulta lógico suponer que las pasiones que hayan afectado al espíritu del productor hayan dejado algún rastro en la obra que admiramos.

Esta Biografía no autorizada es el tercer libro que Reina Roffé dedica a Juan Rulfo. Una producción que nos permite suponer que la autora encuentra razones para investigar arduamente la figura de quien, sin ninguna duda, es una de los más grandes escritores del siglo XX en lengua española. Ahora bien, en el caso de Rulfo, dichas razones resultan particularmente oscuras.

Esto no es un demérito de la autora. No se trata de cuestionar la pertinencia de investigar a una figura de un tamaño tan monumental. Es más bien una reflexión acerca de lo lejos que, en ocasiones, Rulfo parece estar de su propia obra. El que escribe es otro, según dejó anotado Proust, y Rulfo encarna, quizás mejor que nadie, esa distancia entre él mismo y sus textos.

La obra de Rulfo es como una estrella fugaz dentro de su biografía. Puede que no sea la mejor comparación. Probemos con otra, digamos que la biografía de Rulfo es un campo tranquilo, imposible de cartografiar -en buena medida por los equívocos que el propio Rulfo lanzaba sobre su biografía– bajo el cual forzosamente debía latir una enorme presión, que se manifestó en dos ocasiones señaladas, pero sobre la cual no sabemos mucho más. Podemos hacer conjeturas sobre la naturaleza de esa presión pero esas conjeturas no son comprobables y quizás tampoco productivas. Keats hablaba de vivir en la paradoja. Rulfo se lo tomó al pie de la letra. De no haber producido sus gigantesca obras, quizás habrían sido muchos los que le habrían recordado como un individuo peculiar, gris, un poco dado al embrollo, no del todo enemistado con la mentira. Dicen que era hablador en su círculo íntimo, pero ese círculo nos está vedado. De puertas para fuera, no fue un hombre de palabra fácil, ni elocuente y envidiaba a los que sí poseían cualidades oratorias, a los que, como Octavio Paz, aparecían revestido de un aura intelectual que exudaban de forma natural.

Al final, esta Biografía no autorizada no puede ir más allá de la superficie de Rulfo, de su vida. Ese rastro lo sigue con eficacia. Aporta una documentación abundante y ya veteada en los trabajos previos de la autora. Pero el canal directo entre ese Rulfo de la superficie y las enormes presiones que provocaron su obra sigue siendo la misma obra. Es aquí donde se puede achacar a esta Biografía no autorizada algo tan improbable para una biografía como ser demasiado biográfica. Hay mucha vida de Rulfo y queda poco espacio para su obra. Se puede alegar que ese no es el objetivo, y es cierto. La réplica es que quizás debería serlo más.

Por Miguel Carreira
Compartir en Meneame