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    25 de octubre de 2014

su papel y el de sus líderes tras el 29-M y el 14-N, en entredicho

Tras el fiasco de dos huelgas, los sindicatos, ante un "y ahora, ¿qué?"

Los sindicatos se enfrentan a un "y ahora, qué". La situación laboral más débil de la democracia y el mayor número de parados no logran paralizar el país cuando así lo piden CCOO y UGT. Las respuestas pueden hallarse en los datos: cae la afiliación, cada vez más envejecida, y los españoles han perdido la confianza en los representantes de los trabajadores, a tenor de los últimos sondeos.
Los sindicatos se propusieron mantener el pulso tras el 29-M, cuando la huelga general tuvo una repercusión casi anecdótica. La traducción de este pulso fue una nueva huelga general, el 14-N, que logró manifestaciones multitudinarias en todo el país pero no reacción alguna en el Gobierno al que iba dirigida. Los convocantes no se rinden y aseguran que mantendrán la lucha, pero una tercera convocatoria ya no es opción y sobre ellos recae la responsabilidad de un nuevo discurso y, como piden ya algunos, otros rostros.

Según el más reciente estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) al respecto, siete de cada diez españoles no se siente representado por los actuales representantes de los trabajadores y casi el 50 por ciento afirma tener una peor percepción de ellos en los últimos tiempos. En cuanto a la afiliación, sólo en esta crisis han perdido alrededor de 300.000 socios y ponen voz a un 16,4 por ciento de los ocupados, dato inferior al de años anteriores muy por debajo del 19,5 de 1995.

La letra pequeña de la cifra, aportada por la última Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo, es que la afiliación se ha desplomado entre los menores de 29 años, clave para lograr una óptima movilización. El perfil del afiliado sería el de un hombre mayor de 45 años empleado en el sector público o actividades industriales de gran tamaño. No es de extrañar, pues, que Asturias sea la región con mayor peso sindical -un 31 por ciento de los ocupados-. En el marco europeo, sólo Estonia, Francia y Letonia tienen menor porcentaje de respaldo.

En el lado positivo para CCOO y UGT, la cuota de representación respecto a otros ha aumentado, cercana ya al 75 por ciento de adhesiones entre los dos. Sus líderes, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, llevan al mando cuatro y 18 años, respectivamente. A las críticas de sectores enfrentados tradicionalmente a los sindicatos, el movimiento 15-M, reconvertido en 25-S, se incorporó al considerar que éstos se han vendido al poder, del que dependen en millonarias subvenciones directas o indirectas.

Actualmente, el grifo de ayudas no es el que era y la capacidad de maniobra de los sindicatos tras la última reforma laboral se ha reducido considerablemente, norma en la que el despido se abarata. Se suma el mayor paro de la Historia de España como argumentos para los promovidos parones generales, pero todo esto, acumulado sobre el resto de problemas económicos, no basta para que el país se detenga. Todas las miradas, pasado el 14-N y la resaca del 14-N, sobre los instigadores y su papel y discurso en el complejo contexto político, económico y social.
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