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    1 de octubre de 2014

Organizado por la Fundación Centro de Estudios Presidente Rodríguez Ibarra

Cospedal y González: "Hay que remodelar el modelo de Estado desde el consenso"

La Fundación Centro de Estudios Presidente Rodríguez Ibarra ha organizado este miércoles una conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid bajo el título "Debate sobre la organización territorial del Estado" en el que han participado María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, el ex presidente Felipe González y dos 'padres' de la Constitución Miguel Herrero y Miquel Roca.
El modelo de Estado vigente en España ha sido el leit motiv sobre el que ha girado el debate organizado por la Fundación Centro de Estudios Presidente Ibarra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Moderados por el periodista Manuel Campo Vidal, la secretaria general del Partido Popular y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, el ex presidente Felipe González y los juristas y 'padres de la Constitución Miquel Roca i Junyent y Miguel Herrero Rodríguez de Miñón han puesto sobre la mesa asuntos tan delicados y vigentes como la reforma de la Carta Magna de 1978, el federalismo y el modelo económico de las autonomías, coincidiendo todos en que la solución a la encrucijada pasa por el debate y el consenso.



María Dolores de Cospedal comenzó su intervención en el debate valorando “la labor de la Constitución como garante del modelo del Estado español y de los derechos y libertades que hemos disfrutado todos; nos ofreció la oportunidad de vivir en una monarquía parlamentaria, fijar los límites de un estado social y de la realidad compleja y variada que nos rodea”.

La secretaria general del Partido Popular y presidenta de Castilla-La Mancha remarcó la amplitud del texto constitucional como una de sus grandes atribuciones. También quiso denunciar que el modelo de Estado, “intrínsecamente bueno y que ha dado mucho de sí, pero del que se ha abusado”, se ha pervertido y “ha dado pie a la legislación más confusa de toda Europa”.

En este sentido, Cospedal se mostró partidaria de “cerrar el ciclo que comenzó en 1978” apostando por el consenso “pensando en el interés general por encima del de los partidos políticos y siempre en términos de futuro”.



Asimismo defendió el papel de los políticos españoles al señalar que son “tan buenos y tan malos como la misma sociedad española”, al tiempo que calificó al actual sistema electoral representativo como “el más justo”.

Por su parte, Felipe González, ex presidente del Gobierno, quiso abrir su participación en el foro aclarando que la crisis institucional por la que atraviesa España “no es consecuencia de la crisis económica y social que sufre el país, sino que es anterior, y esto debe quedar muy claro”.

El ex jefe del Ejecutivo apuntó que, en su opinión, ”de este atasco no se sale sin consenso, y no hay consenso sin diálogo con el de enfrente”, al tiempo que añadió que deberíamos “aprovechar la encrucijada en la que vive Europa, que tiene la tentación de una cierta marcha atrás, de refundarlo todo, para encontrar una solución a nuestra propia situación”.

En cuanto a las aspiraciones independentistas de Artur Mas y CiU, el ex presidente declaró que “el problema no es Cataluña en España, sino que es la misma España y su estructura, a algo hay que meterle mano porque la crisis no se soluciona añadiendo más crisis”. “Soy un reformista impenitente, creo que España necesita reformas institucionales y constitucionales”, declaró el ex presidente. González también se mostró contrario “a enfrentar la crisis económica sin abordar la institucional al mismo tiempo”.

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El ex jefe del Ejecutivo también evidenció su moderado optimismo en el futuro de España, así como en el de la salud del euro, “aunque un país que ha iniciado dos guerras mundiales en el mismo siglo es capaz de todo- en referencia a Alemania-, la moneda única en comparación es como un caramelo a la puerta de colegio”.

Tras González tomó la palabra Miquel Roca i Junyent, uno de los siete ponentes de la Constitución de 1978, que quiso hacer mención a la importancia y al valor de la Carta Magna en el devenir político e institucional de España en las últimas décadas.

Roca defendió “el pacto como esencia de la democracia”, además de negar en rotundo que las Comunidades Autónomas sean las culpables de la crisis económica. “¿Que han gastado? Sí ¿Qué no han hecho las cosas bien? Vale, pero que no me digan que es el origen de los problemas porque en la época e Calvo Sotelo esto no era así”, señaló el jurista catalán.

En este sentido, Roca coincidió con Felipe González al señalar “al pacto, al acuerdo y al reconocimiento de la realidad” como esenciales para sortear la problemática de Estado. “Hay un problema, no sólo en España, también en Cataluña, está claro, así que tenemos que hablar; no me creo que sea imposible continuar por el camino del diálogo”, añadió, que puso como ejemplo la etapa de la Transición como modelo a seguir.

Por su parte, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, que también apostó por la necesidad del consenso para gestionar y salir de la crisis. El también 'padre' de la Constitución se mostró partidario de mantener el modelo de las Autonomías “como parte del pacto del Estado social y democrático en España, cualquiera que sea su génesis, aunque también respaldó una reforma de la estructura”.

Además, Herrero se mostró rotundamente contrario al federalismo por la ambigüedad que conlleva, mientras señaló que “para mantener el modelo actual hay que reconocer la asimetría de identidad y de desarrollo económico y social, que es una realidad”, añadió.

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Asimismo, abogó por perseguir la duplicidad de competencias para atajar el problema presupuestario, “aunque la gran parte de la deuda española proviene del sector privado y no del público”.

También participó en el debate el catedrático en Derecho Santiago Muñoz Machado, que abogó por una reforma constitucional en materia de autonomías, ya que el texto, “fundamental y necesario en su momento”, necesita de una revisión tras 33 años de vigencia, “el tiempo de toda una generación”.

El catedrático rechazó la idea de regresar a un centralismo como modelo de estado, algo que, a su juicio, sería “suicida”. Así, Muñoz Machado defendió el federalismo asimétrico (regiones con diferentes grados de soberanía en función de su economía, contexto sociopolítico o cultura) como una de las opciones más viables, “aunque con matices y correcciones; por muy traumático que pueda parecer, no dista mucho del modelo vigente hoy en día”.
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