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    23 de octubre de 2014

no sólo con los barones

Rubalcaba lucha por recomponer apoyos dentro del partido

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha esforzado en las últimas semanas en explicar y afianzar su proyecto de oposición y su liderazgo interno en distintos contactos, no sólo con los 'barones' sino también con secretarios provinciales y con parlamentarios socialistas.
La más significativa fue la reunión que tuvo dos días antes de las elecciones catalanas con los secretarios provinciales del PSOE. Convocada oficialmente para hablar de los planes de modernización y acción social del PSOE, Rubalcaba la dedicó principalmente a pedirles paciencia y confianza en su estrategia de oposición y en su proyecto de renovación para el PSOE.

Además, les preparó para un mal resultado del PSC en los comicios del domingo y les dejó claro que no está en sus planes convocar un congreso extraordinario del partidario. Es más, les avisó de que en este momento no tiene sentido cuestionar el liderazgo ni plantear un congreso, incluso utilizando alguna palabra gruesa. Según varios consultados -algunos partidarios suyos y otros no-, el secretario general estaba irritado con ciertas críticas; incluso ironizó con que algunas críticas empezaron a lloverle nada más ser elegido el pasado febrero en el congreso de Sevilla.

Así, hizo hincapié en que la tarea de oposición no es un juego de subir o bajar en las encuestas, sino que hay que tener en cuenta la situación de España, que es gravísima. De hecho, reconoció que el principal problema es la dificultad de financiación y dijo que si él fuese presidente del Gobierno se concentraría en conseguir que el BCE compre deuda española. También reiteró que el PSOE ha salido del Gobierno hace apenas un año, de modo que no sería creíble hacer ahora una oposición muy a la izquierda, e insistió en que el PSOE no puede olvidarse de que es y debe seguir siendo un partido de gobierno.

Reforma fiscal y constitucional
En esa línea, insistió en su proyecto de renovación para el PSOE, que pasa por proponer una reforma fiscal y una reforma constitucional -que se perfilarán en sendas conferencias previstas para 2013- y se mostró convencido de que ese proyecto y el paso del tiempo servirá para recuperar la confianza de los ciudadanos.

Rubalcaba repitió que a él no le gustó la reforma constitucional que hizo el Gobierno de Zapatero. Y defendió asimismo su decisión de intentar negociar con el Gobierno las medidas antidesahucios -aunque finalmente no hubo acuerdo- frente a los que habrían preferido que el PSOE negociara su propia proposición de ley con el resto de la oposición para así obligar a los 'populares' a retratarse en el Congreso.

Esto ya tuvo que explicarlo días antes en una reunión con parlamentarios socialistas para explicar la negociación sobre desahucios y en ella defendió que el PSOE debe actuar como partido de Gobierno -negociando con el PP- y no pecar de ingenuos y dar alas a quienes pretenden robarles electorado. Finalmente Rubalcaba estuvo dispuesto a hablar con otros partidos y colectivos sociales para buscar solución a los desahucios, más allá del decreto del Gobierno.

Las dos reuniones tuvieron lugar antes de las elecciones catalanas y también antes de que esta semana un grupo de militantes hayan generado malestar con un video en el que pedían perdón por los errores del Gobierno de Zapatero. "La cuestión no es pedir perdón ni rasgarse las vestiduras", dijo este viernes en Badajoz el expresidente andaluz Manuel Chaves. La dirección insiste en que la mejor autocrítica es presentar alternativas.

El sector crítico
Según los partidarios del secretario general, es posible que en las próximas semanas continúe el "ruido" orgánico, pero sin ninguna amenaza seria, ni organizada, al liderazgo de Rubalcaba. Los consultados no esperan grandes movimientos en el Consejo Territorial del día 15 de diciembre y, para el Comité Federal del 12 de enero, suponen que Rubalcaba presentará un calendario para las conferencias políticas.

No obstante, los críticos siguen pensando que el año que viene deben celebrarse elecciones primarias para hacer frente a la corriente de descontento en las bases del partido, preocupadas porque el PSOE no capitaliza el desgaste electoral del PP. El PSOE, dicen, no puede conformarse con mejorar las expectativas, como ha sucedido en Cataluña, ni con 110 diputados en el Congreso.

A juicio de estos críticos, el principal problema de la estrategia de oposición es el propio Rubalcaba, que no resulta creíble por haber sido hasta hace poco vicepresidente del Gobierno y creen que debe ser él quien facilite la transición para que esta sea ordenada. Sin embargo, en ambos sectores coinciden en que otro problema es que por el momento no se vislumbra con claridad un cabeza de cartel alternativo.
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