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    1 de agosto de 2014

crónica política

La reforma educativa pone nerviosa a la Generalidad

Tan mal ha sentado al Gobierno catalán esta intención del Ejecutivo de Mariano Rajoy que hasta la consejera de Educación, Irene Rigau, ha abandonado la reunión que Wert mantenía esta tarde con los todos responsables autonómicos para negociar el contenido de este ante anteproyecto. Es más, el desplante ha llegado hasta el punto de que Rigau ni ha querido comparecer ante los medios en el lugar previsto para ello, simplemente por la existencia de un cartel en el que se podía leer Gobierno de España, Ministerio de Educación.

Analistas políticos consultados por este diario subrayan que la reforma planteada por el Gobierno de Mariano Rajoy “ha puesto de los nervios a la Generalidad de Artur Mas, que se enfrenta ahora a sus propias contradicciones, porque es muy fácil pasar, como ha estado haciendo, de las resoluciones judiciales, incluso del propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en el sentido de que tiene la obligación de garantizar la escolarización aunque sólo sea en castellano. Ahora, la cuestión ya va por ley orgánica, que son palabras mayores”.

“Tan de los nervios están”, señalan las mismas fuentes, que el propio Artur Mas ha “llamado a la insumisión de todos los partidos en Cataluña contra esta iniciativa del Gobierno central, anuncios de recursos ante el Tribunal Constitucional aparte o llamamientos a una reunión el próximo día 12 entre todas las fuerzas catalanistas o las que se quieran unir, los socialistas, para hacer un frente común contra la Lomce”.

Los analistas políticos consultados por “El Imparcial” señalan que “aquí la lectura no tiene que quedar a corto plazo, sino que va más lejos. Es más que probable que al Gobierno se le haya acabado la paciencia, y que del guante blanco que ha estado tendiendo a Mas para evitar que siga con sus intenciones independentistas haya pasado a la mano dura, visto que es imposible que el dirigente de CiU entre en razón y que ni siquiera dé un gesto de acercamiento”.

Al revés, el actual presidente de la Generalidad, según los mismos medios, “ya no va a dar su brazo a torcer, va a seguir a por todas, porque sabe que políticamente está muerto. Cuando alguien juega con fuego, se quema. Y es lo que le ha pasado a Mas”.

Con una particularidad, que “parece mentira que no conozca “los recursos del Estado” cuando “se le echan retos del calibre del que ha efectuado el líder de CiU”.

Cuestión aparte, años y años que el castellano ha estado relegado en la enseñanza pública catalana. Asimilado a una lengua extranjera, como si fuera el inglés. ¿Y ahora qué pasa, que Cataluña se molesta porque se quiera equiparar enseñanza en castellano con enseñanza en catalán, vasco o gallego?, se preguntan los medios consultados. En principio, según lo conocido del anteproyecto de la Lomce, tampoco tendría que pasar nada. “Si las Comunidades Autónomas no tienen capacidad para acoger en sus centros educativos públicos a alumnos que quieran estudiar en castellano, no tendrán ningún problema en pagar un colegio privado para que puedan hacerlo, al igual que han tenido que hacer padres que han sido destinados a Cataluña, el País Vasco o Galicia, por motivos de trabajo, tanto empleados públicos como privados, para que sus hijos no perdieran nivel educativo”.

Y en el fondo, del resto de las medidas que plantea la Lomce, álguien se ha preguntado qué significan. Cincuenta por ciento de asignaturas troncales, es decir, matemáticas, geografía, historia, lengua (española, aunque en otras comunidades sea el catalán, el vasco o el gallego, dejando aparte la primera, al mismo nivel o un inferior que el inglés), “es decir lo que todo el mundo tiene que aprender mejor un muchito que un poquito”. Porque, como señalan las fuentes consultadas por este diario, “es cierto que la reforma educativa que plantea el Gobierno es dura para los alumnos, para acabar de una vez de la paranoia del sistema que hemos vivido en nuestro país desde hace ya años, desde que el Gobierno aprobara en su momento la Logse, cambiada y recambiada una y otra vez según el Ejecutivo de turno”. Peor todavía, por lo menos, en aquel fue un Gobierno central el que decidió, equivocadamente o no, lo que había que hacer, pero bien es cierto que a partir de entonces cada comunidad autónoma decidió los contenidos de sus planes educativos, con lo que todo eso ha significado.
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