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    22 de octubre de 2014

María González Veracruz, un segundo plano con aspiraciones

¿Quién es la joven diputada que siempre vemos junto a Rubalcaba?



Se llama María González Veracruz. Es el segundo plano de Alfredo Pérez Rubalcaba en Ferraz y en el Congreso de los Diputados. Murciana, de 33 años e hija del exdelegado del Gobierno Rafael González Tovar, es la secretaria federal de Participación, Redes e Innovación del PSOE. En el plano regional, trabaja para que los socialistas sean una alternativa real de Gobierno que destrone a Ramón Luis Valcárcel.

Aún aterrizando en la política, lleva sin embargo volcada buena parte de su trayectoria profesional, que arrancó en 2003 al frente de las Juventudes murcianas, en especial desde 2008, cuando comenzó a formar parte de la Ejecutiva nacional, y de pleno desde 2011, fecha en la que tomó asiento en el Parlamento sólo una fila por detrás del líder y junto a Elena Valenciano y Antonio Hernando. En abril, intervino por primera vez ante el Pleno, hecho no muy habitual entre los 'novatos'.

En recientes declaraciones y refiriéndose al ámbito murciano, aunque las afirmaciones son extrapolables a lo general, González Veracruz se muestra partidaria de "cambiar el PSOE para volver a ser el PSOE". A su parecer, han de ser capaces de "modernizarse" para ser un "partido del siglo XXI". El proyecto, defiende, ha de pasar por la "militancia", por el "examen" y la "participación" de las bases en la acción global del partido.

En el acto en homenaje al Gobierno de Felipe González, celebrado el pasado fin de semana en Madrid, los fotógrafos pudieron captar una instantánea en la que se ve en el escenario y ante el aforo al citado, a José Luis Rodríguez Zapatero, a Alfredo Pérez Rubalcaba y a la propia María González Veracruz. El hoy secretario general ve en ella juventud y nexo con un nicho de electores al que no conquistan los veteranos.

O quizá se ve a él mismo. Faltaba un dato en la trayectoria de esta dirigente. Como el secretario general de los socialistas, es bioquímica de formación. El cántabro, además, trabajó en la Universidad de Constanza, en Alemania, mientras que la murciana guarda lazos con Leipzig con motivo de investigaciones sobre genética molecular.

Es un rostro que hasta hace poco no tenía nombre, pero que casi todos reconocen ya en el segundo plano de Rubalcaba. Al ritmo de los acontecimientos, no sorprendería un salto al primero en los próximos movimientos de un partido aún sin rumbo tras -o durante- el desastre.





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