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    26 de noviembre de 2014

convencidos de que no se producirá

Serenidad, la fórmula de Gobierno y oposición frente a la consulta catalana

Pese a que tanto fuentes del Ejecutivo como del PSOE hacen una llamada a la prudencia ante ese pacto en Cataluña que sitúa la consulta en 2014, sí reconocen preocupación por la evolución que pudieran seguir los acontecimientos. El Gobierno y el PSOE están convencidos de que no será una realidad porque la ley lo impide, pero sin querer aventurar posibles medidas legales para no entorpecer el diálogo institucional.

El Gobierno y el PSOE afrontan con serenidad el acuerdo entre CiU y ERC para celebrar una consulta sobre la soberanía de Cataluña y convencidos de que no será una realidad porque la ley lo impide, pero sin querer aventurar posibles medidas legales para no entorpecer el diálogo institucional.

Pese a que tanto fuentes del Ejecutivo como del PSOE consultadas por Efe hacen una llamada a la prudencia ante ese pacto en Cataluña que sitúa la consulta en 2014, sí reconocen preocupación por la evolución que pudieran seguir los acontecimientos.

El Gobierno asegura que si se consumara ese anuncio, la ley y la máxima norma legal, la Constitución, están de su parte y que su obligación es hacer que se cumplan.

Es lo que ha reiterado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, cada vez que en los últimos días se le ha preguntado por lo que podría pasar si Artur Mas llevara adelante la intención de celebrar un referéndum.

"La Constitución se cumplirá y se hará cumplir", ha señalado, al tiempo que se ha limitado a asegurar que se tomarían "las decisiones oportunas" si la Generalitat fuera avanzando hacia la consulta.

Pero, de momento, el Gobierno no desea enrarecer aún más el ambiente concretando alguna de las medidas que podría adoptar porque señala que no se ha de trabajar sobre hipótesis y que "no hay que ponerse la venda antes de la herida".

De ahí que opte por esperar y, mientras tanto, no alimentar el "victimismo" y ofrecer diálogo institucional, como ha hecho expresamente el jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, tanto en declaraciones públicas como en la conversación telefónica que mantuvo con Mas tras su victoria en las urnas.

La intención de mantener la normalidad institucional es considerada esencial por el Gobierno por la imagen de España en el exterior, máxime en un momento de crisis económica como el actual.

Sin embargo, el ofrecimiento de diálogo no impide actuar con firmeza ante determinadas decisiones de la Generalitat y recurrirlas al Tribunal Constitucional, como el euro por receta o la creación de un impuesto sobre los depósitos bancarios.

El Ejecutivo cree que puede contar con el PSOE ante el posible desafío de la consulta y que en este asunto el líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, estará junto a Rajoy pese a que en su discurso introduzca algunos argumentos que consideran que generan ambigüedad.

Pero sí recela de la decisión anunciada por el líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, de que se abstendrán en todas las cuestiones que tengan que ver con la consulta catalana porque no quieren poner "palos en las ruedas".

En eso, el Ejecutivo coincide con el PSOE, ya que la vicesecretaria general socialista, Elena Valenciano, mostró ayer las discrepancias de la cúpula del partido con el PSC señalando que no le consultó esa decisión y subrayando que no se van a mover de su rechazo al referéndum, que consideran ilegal y "desastroso para Cataluña y para España".

Gobierno y PSOE coinciden también en que no hay salida al camino que ha puesto en marcha Artur Mas.

Las fuentes socialistas avalan que el Ejecutivo de Rajoy, si tiene que aplicar la ley por el desarrollo de los acontecimientos, lo haga, pero le piden que "no sobreactúe", ya que consideran que eso es perjudicial "para todos".

Además, defienden que intente tender puentes no sólo en el ámbito institucional, sino también en otros como el de la educación, la sanidad o la cultura.

No obstante, reprochan a Rajoy y al PP la actitud que mantuvieron ante la reforma del Estatut y que consideran que ha tenido mucho que ver en todo lo que ha acontecido después.

Desde el PSOE se asegura que Rubalcaba está dispuesto a ayudar en todo lo que pueda a limar diferencias y a trasladar con detalle la posición que defiende y en la que se incluye una reforma constitucional que cada vez ve más necesaria.

Como ejemplo, los socialistas ponen la conversación que mantuvo esta semana con el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, y en la que quedaron en reunirse más adelante.

Ambos expresaron su preocupación por la situación que se está generando: Rubalcaba, por la deriva nacionalista de Mas, y Duran por la respuesta que considera un tanto airada del Gobierno.
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