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    25 de octubre de 2014

crónica política

El “annus horribilis” que no imaginó Rajoy

Y es que ese año inicial de la legislatura presidida por Mariano Rajoy ha tenido de todo en el plano económico. Ni el propio presidente del Gobierno podía pensar cuando ganó las elecciones el 20-N de 2011 lo que se iba a encontrar al tomar posesión de su cargo. Como recuerdan los analistas políticos consultados por este diario, “un déficit público descomunal, dejado por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, ocultado a la Unión Europea, y que cuando salió a la luz, obligó a Rajoy a tomar una serie de medidas que ni siquiera se le habían pasado por las cabeza”.

Subidas del IRPF, del IVA, recortes en educación, sanidad y hasta en las pensiones. Cuestiones que en ningún momento estaban planteadas en el programa electoral con el que el PP se presentó a las lecciones generales del pasado año. Pero que, como señalan las mismas fuentes consultadas, “cómo cambiaron las cosas cuando se vio la situación de las cuentas del Estado, casi al borde de la bancarrota”. En este sentido, los mismos analistas subrayan que “nadie en su sano juicio hubiera pensado que un partido como el PP, tuviera que llegar al extremo de subir impuestos, justo lo contrario de lo que siempre ha defendido, para hacer frente a la dramática crisis económica que heredó del Gobierno socialista, el mismo que hablaba que España estaba en la champions league de la economía europea, con el sistema bancario más saneado de la UE”.

Pues no, ni España estaba la champions, ni el sistema bancario era el mejor, nuestro país cumplía con los objetivos de déficit público marcados por la UE. Los analistas consultados por este diario señalan que es posible que Rajoy “se haya equivocada al tomar sólo medidas económicas y sociales de carácter restrictivas, pero no es menos cierto que la situación que se encontró al llegar al Gobierno era, fue y es mucho peor de lo que se imaginaba”.

Una situación que le ha obligado a tomar decisiones durante su primer año de Gobierno que no han gustado a la mayoría de los españoles, “hecho que él mismo y su partido, reconocen, una y otra vez”, como señalan las fuentes consultadas, “pero que parece que eran más que evidentes para evitar que nuestro país se convirtiera en Grecia, Irlanda o Portugal, una nación intervenida por la UE”. De momento, este escenario se ha evitado, aunque desde la oposición, se pida que España reclame del rescate de la Unión Europea, no sólo para el sistema bancario, “ése que según Zapatero estaba en la champions league”, ya aprobado por las autoridades europeas, sino para todo el conjunto de la economía española.

Bien es cierto que el Ejecutivo de Rajoy, según afirman los analistas consultados, parece que “también se ha dejado llevar por la inercia de la situación, porque el paro está absolutamente desbocado, el principal objetivo a derrotar por las iniciativas tomadas por el Gobierno, reformas laborales incluidas, y que es evidente que de momento, no han servido para crear empleo: Al revés, el paro sigue creciendo mes a mes sin que parezca que ese agujero negro tenga final algún día”.

También se ha encontrado el líder del PP con otra sorpresa que no se esperaba, el desafío independentista de Artur Mas. Las fuentes consultadas señalan que esto sí que no se lo esperaba nadie, incluso ni el propio PSOE, “responsable como parte del tripartito que gobernó en Cataluña antes de que CiU ganara las elecciones hace dos años, de una buena parte del déficit público generado en esa comunidad, y que, al final, entre unos y otros, han llevado a pedir a la Generalitat más de 5.000 millones al Estado central para no caer en quiebra”.
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