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    22 de octubre de 2014

crónica política

Llamada a la responsabilidad de Cataluña y los políticos

Se esperaba con mucho interés el discurso de Nochebuena del Rey, debido a todo lo ocurrido durante este 2012 tanto en el plano político como en lo relativo a los acontecimientos que también han afectado personalmente a Don Juan Carlos. Al final, una intervención centrada especialmente en reivindicar “una política grande que sabe unificar fuerzas y no dividirlas” y en hacer un llamamiento al “respeto mutuo” y la “lealtad recíproca” en cuanto al conflicto originado por la deriva independentista de Cataluña se refiere. Y ninguna referencia a las operaciones sufridas este año por el Monarca ni a la polémica que originó su participación en una cacería en Botsuana.








Don Juan Carlos comenzó su discurso de una manera completamente diferente a como le venía haciendo desde que comenzara sus tradicionales intervenciones de Nochebuena. En vez de estar sentado, el Rey se dirigió a los españoles de pie, apoyado sobre su mesa de despacho del Palacio de la Zarzuela, hecho que los analistas políticos consultados por este diario interpretan como un gesto de proximidad hacia los ciudadanos que en ese momento se encontraban viéndole a través de las televisiones.

En cuanto al contenido del discurso, lo más importante fueron las referencias a la deriva independentista de Cataluña, la situación de la política en España y la crisis económica.

Sobre la primera cuestión el Rey, “estuvo muy comedido”, según las fuentes consultadas. Sin citar expresamente a Cataluña, y justo después de Artur Mas tomara posesión como presidente de la Generalitat en un acto en el que el retrato de Don Juan Carlos fue ocultado tras una cortina, el Monarca hizo un llamamiento para recuperar “valores como el respeto mutuo y la lealtad recíproca. Valores que hace más de tres décadas contribuyeron a poner en pie un nuevo marco de convivencia, el reconocimiento de nuestra pluralidad y el amparo de las diferentes lenguas, culturas e instituciones de España”.

El Rey insistió sobre esta cuestión en que “es hora de que todos miremos hacia adelante y hagamos lo posible por cerrar las heridas abiertas. Será nuevamente un éxito de todos, ciudadanos e instituciones, basado en el respeto a las leyes y a los cauces democráticos”.

Don Juan Carlos también quiso aprovechar la ocasión para “reivindicar la política grande, esa que para destacar su dignidad y valor solemos llamar la política con mayúsculas. La que, desde el gobierno o la oposición, fija su atención en el interés general y en el bienestar de los ciudadanos. La que, lejos de provocar el enfrentamiento y desde el respeto a la diversidad, integra lo común para sumar fuerzas, no para dividirlas”.

Los analistas políticos consultados por este diario destacan el “tono de reproche a la actitud que los partidos políticos mantienen en la actualidad, más preocupados en enfrentamientos estériles que no llevan a ningún sitio, sólo a crispar más una situación ya de por sí muy complicada”.

En este sentido, el Monarca aseguró que “no creo exagerar si digo que vivimos uno de los momentos más difíciles de la reciente historia de España. La grave crisis económica que atravesamos desde hace unos años ha alcanzado una intensidad, una amplitud y una persistencia en el tiempo que nadie imaginaba.” Don Juan Carlos, tras recordar a las miles de familias que lo están pasando mal, sobre todo a los jóvenes “que se levantan cada día con sensación de inseguridad y desánimo por la difícil situación de sus economías, la falta de trabajo y las inciertas perspectivas de futuro”, admitió con preocupación el clima de pesimismo existente en la ciudadanía y los efectos que produce en el “clima social que vivimos”. En este punto, y en relación a esa llamada a recuperar la “política grande”, reconoció que la crisis está generando un desapego hacia las instituciones y hacia la función política que “a todos nos preocupa”.

Respecto a las reacciones, destacar la de Artur Mas, que como señalan los analistas políticos consultados por este diario, “utilizando un tono próximo a la chulería” ha asegurado que no vio el discurso del Rey porque se encontraba reunido diseñando su nuevo gobierno. También ha justificado la “falta de respeto hacia el Jefe del Estado” provocada por la ocultación de su retrato durante su toma de posesión asegurando que fue una decisión del departamento de protocolo de la Generalitat.

En ese mensaje victimista que le caracteriza últimamente, Mas ha utilizado este día de Navidad la piel de cordero para asegurar que no quiere vivir nada sino sumar: "Somos los primeros que queremos integrar fuerzas, pero en la UE. La dimensión ya no la pueden dar los Estados, sino la UE".
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