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    20 de septiembre de 2014

no hará una ley de huelga porque cree que ya está bien regulada

Rajoy dice que hay "un problema político" con Cataluña y que no tolerará que se rompa el marco constitucional

Mariano Rajoy ha adelantado que “2013 será muy duro, especialmente en su primera mitad”. El presidente del Gobierno ha hecho balance del año que se marcha y aunque ha reconocido que “no estamos donde quisiéramos estar”, siente que ha adoptado políticas “necesarias e inevitables”. Sobre Cataluña, ha sido claro: “Soy un incondicional de la Constitución”.
Mariano Rajoy ha comparecido este viernes para hacer balance de 2012, su primer año de Gobierno. “No estamos donde quisiéramos estar”, ha confesado. 2013 será “muy duro, especialmente en su primera mitad”, ha señalado. “La economía seguirá en recesión algún tiempo”, ha añadido. Uno de sus asesores confesaba minutos antes de la rueda de prensa que el aún escaso tiempo de legislatura transcurrido “ha parecido un siglo”. El rostro del presidente no hacía parecer algo distinto. De hecho, ha tenido palabras de elogio para los ciudadanos “impacientes, escépticos, desesperados o decepcionados”. Los comprende, asegura.

Se ha referido a los funcionarios y a los pensionistas, con los que no ha podido comportarse como hubiera deseado, y a todos ellos ha dicho que las medidas han sido “necesarias e inevitables”. De no ser por ellas, sostiene, “estaríamos en una situación muchísimo peor” y no podríamos garantizar una Sanidad o una Educación “universales y gratuitas”. Los efectos de las políticas no serán instantáneos, ha aclarado a los impacientes a los que antes aludía, pero los resultados comienzan a llegar. Ha destacado la confianza de los inversores o la menor caída del empleo en el sector privado.

Todo se ha debido, como viene argumentando el presidente desde el comienzo, a una importante desviación del déficit dejada por el anterior Ejecutivo. Sin embargo, la “ambiciosa agenda de reformas” –ha elogiado la laboral, la reestructuración del sector financiero o la Ley de Estabilidad-, a su parecer, “ha sentado las bases para que no se vuelva a producir lo ocurrido.

Cataluña ha sido otro de los puntos calientes del mandato y a ella se ha referido. Su voluntad es la de “integrar y dialogar sobre todo lo que sea dialogable”, pero ha matizado: “Como presidente constitucional, debo dejar claro que conozco cuáles son las responsabilidades que he asumido. No me desviaré de ninguna de ellas”. Rajoy ha subrayado que tenderá la mano al consenso pero no ante quien no respete las “reglas y los procedimientos”. Para concluir este capítulo, una frase: “Soy un incondicional de la Constitución”. Además, ha dicho que, aunque los catalanes tienen los mismos problemas económicos que el resto de los españoles, sí hay un "problema político derivado de los últimos acontecimientos" con Cataluña.

La polémica soberanista y el rescate han centrado el turno de preguntas. Sin novedad. Pese a la insistencia, no ha respondido si España alcanzará la cifra de 6 millones de parados y se ha limitado en cuestiones comprometidas a plantear qué pasaría si no se hubiera puesto en orden el modelo de gasto o la sensible merma en los presupuestos de los ministerios. Tampoco ha garantizado el cumplimiento del objetivo de déficit, el principal. Sí ha manifestado que “se ha hecho un esfuerzo descomunal” para lograrlo.

Discurso por tanto de frases ya empleadas, como aquella de que no se puede gastar lo que no se tiene, y razonamientos ya escuchados en los que se compara a España con una familia que no puede excederse. Como novedad, los halagos a los españoles hastiados, a los que ha pedido comprensión y paciencia, la negra perspectiva de 2013, que no siempre ha sido pesimista desde el Gobierno, y la propuesta –casi en el tiempo añadido de la intervención- de un debate sobre la sostenibilidad de las pensiones. Es una de las mayores preocupaciones con las que Rajoy cierra agenda y comienza una nueva.

Entre otros anuncios, Rajoy, ha asegurado que no tiene pensado aprobar una ley de huelga, porque considera que este derecho está bien regulado. Sobre ello, el presidente se ha limitado a decir que hay una sentencia del Tribunal Constitucional de 1981 "que especifica muy bien todo" lo referido al ejercicio al derecho a huelga.

Uno de los principales retos es manejar el descontento, comentan los círculos del presidente. Los resultados llegarán, afirman convencidos. En el segundo semestre de 2013 se verá si al fin arranca la recuperación de facto o sólo es una fecha más de tantas que despertaron esperanza.

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