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    19 de diciembre de 2014

Requisa en Bolivia

El año acaba en Bolivia con la expropiación de cuatro filiales de Iberdrola en el país andino. Su presidente, Evo Morales, firmaba el decreto que le da barniz legal aduciendo que la tarificación que imponían era excesivamente elevada. El decreto en cuestión añade que será “una consultora independiente” quien fije la indemnización que corresponda. Visto lo visto ahora y en mayo pasado con la expropiación de Red Eléctrica, no hay muchos motivos para la confianza en que vaya a haber una resolución ajustada a derecho, por no decir ninguna.

Y ninguna precisamente es la seguridad jurídica que hay en Bolivia, a tenor de los últimos acontecimientos. Evo Morales sigue así la estela de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina con su atraco a Repsol con la filial YPF, aunque el epicentro de estas expropiaciones corsarias hay que situarlo en la Venezuela chavista, que fue quien dio comienzo a una política arbitraria que a quien más perjudica es a los países expropiadores, porque, literalmente les deja sin crédito. Se da la circunstancia, además, de que Evo Morales fue recibido hace pocas fechas por Mariano Rajoy, escenificando entonces una supuesta buena relación que ahora queda bastante tocada.

Hay más inversiones españolas tanto en Bolivia como en el resto de países iberoamericanos; inversiones por las que el Ejecutivo español debe seguir velando. Pero sería un error no actuar con la debida contundencia ante un acto así. Eso sería tanto como dar patente de corso para que se pueda seguir atentando contra intereses españoles.
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