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    1 de noviembre de 2014

y digo yo

[i]¿Pedimos a los Reyes una Ley de Huelga?[/i]

Los sindicatos que velan por los intereses de los trabajadores de Metro han perdido la razón. Sus métodos, obsoletos y propios del siglo XIX, no sólo fracasan estrepitosamente en la mesa de negociación sino que utilizan al usuario, a ese que sufre la crisis como todos, a ese que madruga y necesita el transporte para ganarse la vida, a ese que ya ha pagado su billete, como rehén para hacer valer sus reivindicaciones.

Los trabajadores de Metro de Madrid piden a los usuarios de este transporte público que se solidaricen con su causa, pero en lo que no se han parado a pensar es en que muchos de los ’currantes’ que se están viendo afectados por los paros no tienen, ni por asomo, las condiciones laborales de las que disfrutan los operarios del suburbano.

Ahora, no contentos con seguir ’tocando las narices’ a los cientos de miles de madrileños que, con desaliento soportan sus paros y huelgas, también quieren fastidiarle los Reyes a sus hijos. Bonita medida de presión, una huelga el día de la ilusión, de la magia, de los sueños y la alegría de todos esos pequeños que acuden a millares a ver pasar a los “magos” que les harán felices con sus caramelos y juguetes.

Anuncian que este día 5, los trenes encargados de trasladar a esas familias que quieren poner con los más pequeños el colofón a las fiestas navideñas sufrirán paros precisamente durante la celebración de la Cabalgata de Reyes y, lo peor, no garantizan los servicios mínimos. La historia demuestra que estos órdagos, más propios del chantaje que de una propuesta razonable para hacer valer una posición, no suelen dar resultados. Pero allá cada uno con su conciencia.

Urge, pues, regular el derecho de huelga. No se puede demorar más una decisión al respecto. Los ciudadanos no podemos seguir bajo la amenaza de huelgas indefinidas con la excusa de que es un derecho constitucional. El uso y el abuso de éste es lo que nos está llevando a situaciones insostenibles y de verdadera locura.

Pero, como siempre, con los políticos hemos topado y, como siempre, el interés de los ciudadanos es lo último. Ni PP ni PSOE se han atrevido todavía a esbozar un borrador de ley de huelga y, sin embargo, no les falta tiempo para tirarse los trastos a la cabeza cuando interesa. Unos reclaman más diálogo contra las huelgas salvajes, pero olvidan que ellos solucionaron no hace mucho este problema mandando al Ejército. Otros tampoco muestran mucha comprensión ni se dan cuenta de que realmente se está perjudicando al ciudadano, que paga cada vez más impuestos por menos servicios.

Y digo yo: ¿Por qué no interesa a PP y PSOE hacer una ley que regule de una vez este derecho? ¿Qué oscuro o electoral interés hay en no querer regular las protestas y manifestaciones? Por otra parte, ¿no hay ningún líder sindical capaz de poner cordura y fin a este ’sinvivir’ del usuario? ¿Llegará el día en el que, como en el caso de Telemadrid, desaparezca de facto el servicio público y no haya Metro?

Los recortes los sufrimos todos y todos tenemos el derecho legítimo a protestar por nuestras condiciones laborales y nuestro puesto de trabajo, pero ¿hay alguna forma de hacerlo sin perjudicar al ciudadano? Entre los trabajadores de Metro, los de la EMT, los de Renfe, los médicos, los profesores, los de Iberia, los mineros, los funcionarios de Justicia, todos los que deciden manifestarse en la Puerta del Sol o a las puertas del Ministerio de turno o por cualquiera de las vías importantes de la capital están consiguiendo que los madrileños estemos cada día más asqueados y con ganas de marcharnos de Madrid.

¿Se puede pedir uno a los Reyes Magos una ley que le permita vivir en paz? Yo quiero unas cuantas, porque si ya es molesto para los mayores aguantar día tras días los parones en los trenes del Metro, dejar sin acceso a los Reyes Magos a miles de niños no tiene nombre.
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