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    24 de julio de 2014

Los ingresos de la formación decrecen en más de un 50 por ciento en sólo un año

La crisis y los recortes dejan las cuentas del PSOE en serios apuros

La debacle electoral sufrida por el PSOE en las últimas generales y el recorte en las ayudas a los partidos políticos ha acabado por acorralar las cuentas de Ferraz, que ha tenido que poner en marcha un ERE y un severo plan de ajuste para poder sacarlas adelante. Para el presente ejercicio, la formación socialista ha visto menguados sus ingresos por encima del 50 por ciento mientras que su deuda sigue incrementándose.
El 20 de noviembre de 2011, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sufría la mayor derrota electoral en la historia de la democracia de nuestro país. Entonces, la perdida de 59 escaños en el Congreso de los Diputados se midió, en primer lugar, en clave política, aunque, con el tiempo, las consecuencias de tan duro varapalo han afectado a la formación del puño y la rosa hasta en su propio bolsillo.

Pocos meses después de llegar a La Moncloa, el Gobierno de Mariano Rajoy anunciaba un recorte en las ayudas oficiales a los partidos políticos, siendo el más afectado el PSOE al haber sido el partido que en mayor número había visto mermada su representación parlamentaria fruto de la sangría de votos, baremo principal por el que se cuantifican estas partidas del Estado.

En los Presupuestos Generales del Estado de 2012 presentados ante la Cámara Baja, el Ejecutivo contabilizaba unas ayudas públicas a los partidos por un importe de 113,7 millones de euros, lo que representaba un 13,2 por ciento menos respecto al año anterior, si bien las previsiones del Gobierno estimaban un 'tijeterazo' adicional del 7 por ciento. Para este ejercicio se han rebajado todavía más estas partidas hasta los 68 millones, lo que supone un descenso adicional del 50 por ciento.

Con estas cifras como telón de fondo, el pasado sábado, el Comité Federal del PSOE hacía públicas las cuentas de Ferraz para todo 2013, un año en el que los socialistas verán muy de cerca el abismo si no logran una financiación adicional de última hora.

Un ERE y la rebaja salarial no es suficiente
Los números socialistas no cuadran: se prevé una caída de los ingresos brutos por encima del 55 por ciento, pasando de los 48 millones de 2012 a los 20 para todo 2013, 14 de ellos provenientes de las arcas públicas, mientras que la deuda de la formación sigue creciendo año a año y ya se sitúa, oficialmente, en los 22,6 millones de euros, a los que hay que sumar otros 24,15 millones pendientes de afrontar fruto de las elecciones.

Para intentar poner freno a esta sangría presupuestaria, la ejecutiva socialista puso en marcha el año pasado, a pesar de criticar la misma política implementada por el Gobierno de Rajoy, un duro paquete de ajustes en el que se incluyó un Expediente de regulación de empleo (ERE) que ha afectado a 123 trabajadores (16 bajas voluntarias, 7 despidos y 100 prejubilaciones), una rebaja de la masa salarial en torno al 40 por ciento, un recorte en las nóminas de entre el 15 y el 27 por ciento y la venta o traspaso de varias sedes.

"Casi se podría decir que el PSOE, ya sea nacional o en sus delegaciones autonómicas, vive al día desde hace años, porque si bien da a entender que todo está bajo control en materia de financiación, también porque la estrategia política se lo exige en aras de la credibilidad y la estabilidad, lo cierto es que llevan décadas viviendo de las prebendas y el trato ancho que le dispensan los grandes bancos", afirma a EL IMPARCIAL Carmen de la Mora, analista y politóloga..

En cambio, desde Ferraz se afirma a este periódico todo lo contrario. "Es verdad que los ingresos han descendido considerablemente, normal, como en casi cualquier empresa de este país por culpa de la crisis económica y los recortes del Gobierno, pero de ahí a decir que estamos en bancarrota hay mucho camino; haciendo una comparación, las cuentas están resfriadas, pero en ningún caso terminales ni graves, como algunos interesados se esfuerzan en vender".

Sin embargo, lo cierto es que las grandes esperanzas del PSOE para intentar sanear sus cuentas pasan por renegociar los préstamos que tiene firmados con varias entidades bancarias e, incluso, plantear su condonación, como ya ha pasado en otras ocasiones y por importes superiores a los 30 millones de euros, habida cuenta de que no parece que el Ejecutivo vaya a restaurar las ayudas públicas de ejercicios anteriores.

Mientras esto se produce, el equipo de gobierno dirigido por Rubalcaba ya ha destinado hasta 6 millones de euros a hacer frente al pago de los intereses y a la amortización de la deuda contraída durante décadas, casi un tercio del dinero disponible para todo el presente año.

Pero la disminución de los ingresos también tiene una cara B quizás igual o más significativa si cabe: la pérdida de credibilidad política. Según reconoce el propio PSOE, el número de militantes, que sí pagan una cuota mínima de 36 euros anuales, se ha ido reduciendo al son de la pérdida en la intención de voto, situada hoy en día en el 20 por ciento, en favor de los afiliados o simpatizantes, que no pagan dicha cuota, con la consecuente pérdida de financiación, y cuyo número se ha visto reducido en más de 20.000 personas sólo en el último lustro debido, en parte también, a la crisis económica.

"Seamos francos, si el PSOE fuese una empresa, su balance daría miedo y, en caso de que cotizara, su valor estaría por los suelos: un grupo en franco envejecimiento, en retroceso en número de votos, con unos ingresos cada vez más limitados y una estructura inmensa donde, por cierto, cada líder regional casi va haciendo la guerra por su cuenta; desde un punto de vista meramente económico, las perspectivas no pueden ser peores", sostiene De la Mora.

De este modo, y con los datos en la mano, los socialistas no son ajenos a la crisis y, tras años de una dudosa gestión financiera, han dejado a la histórica formación con las arcas justas de fondos. Este 2013 se presenta desde el Gobierno como el principio del fin de la crisis, aunque está por ver si todos verán la luz al final del túnel este año y la rosa no acaba por marchitarse.
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