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    24 de octubre de 2014

el historiador miguel ángel novillo lópez publica [i]Breve historia de Cleopatra[/i]

Cleopatra: la reina del Nilo de belleza mediterránea que hablaba ocho lenguas

El mito que ha envuelto a la historia de Cleopatra, reina de Egipto durante el siglo I a.C, ha dificultado la tarea de los investigadores encaminada a dilucidar qué hay de verdad en este fascinante personaje, de quien se sabe que despertó gran admiración por su belleza, pero de quien se desconoce cuál fue su verdadero papel como gobernante. El libro Breve historia de Cleopatra del historiador Miguel Ángel Novillo López trata de poner en claro la trascendencia de este fascinante personaje.
El historiador Miguel Ángel Novillo López es el autor del libro Breve historia de Cleopatra (Nowtilus), en el que repasa la historia de Egipto durante los años de su reinado y su situación tras la muerte de su reina, de quien lleva a cabo un análisis sobre aspectos no tan conocidos de su personalidad. Así, ofrece al lector la oportunidad de descubrir a una mujer que define como "la más amada, odiada, alabada y denigrada de todos los tiempos”.

“Hasta hace bien poco, la mayoría de estudios se han dedicado a repetir juicios empapados de cierta animadversión hacia el personaje de Cleopatra tomados de la literatura clásica”, afirma Novillo López, doctor en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid. Dichos planteamientos sobre quién fue y cuáles fueron las circunstancias de la vida de esta reina de Egipto han cambiado durante los últimos veinte años, cuando se ha comenzado a tener en consideración la arqueología y el estudio sobre mujeres y género, “lo que ha ejercido una influencia indiscutible en las nuevas interpretaciones sobre la construcción del personaje”.

Novillo López considera que sólo mediante el análisis de las fuentes “literarias clásicas y modernas, arqueológicas, topográficas, toponímicas, paleográficas, epigráficas, numismáticas o artísticas” es posible despejar las incógnitas que aún envuelven a este personaje, por lo que aboga por huir de tópicos y de aquellos estudios que se han realizado sobre ella basados fundamentalmente en la obra de Plutarco y de Shakespeare “ofreciendo una imagen mítica, positiva o negativa, bastante alejada de la imagen real”.

Grupo escultórico conservado en el Museo de El Cairo considerado la única representación de los gemelos de Cleopatra y Marco Antonio.


Pero, ¿quién era Cleopatra? Cleopatra VII Nea Thea Philopator (la que ama a su patria), descendiente de uno de los generales de Alejandro Magno, ascendió al trono en el año 51 a.C cuando contaba con 18 años. Entre los datos que recoge Novillo López en su libro figuran que hablaba ocho lenguas, incluido el egipcio –un caso excepcional entre los gobernantes-, que leyó y estudió las epopeyas de Homero y que se formó en aritmética, geometría o medicina, lo que invita a imaginársela como una mujer con un “gran potencial intelectual”.

Sobre su admirada belleza, el autor explica que, como paradigma de la mujer cautivadora, se supuso que era perfecta "hasta que los últimos descubrimientos numismáticos y, en parte, escultóricos han permitido demostrar que su rostro no se ajustaba ni a los cánones de la belleza clásicos ni tampoco a los egipcios". De acuerdo con estas evidencias, Novillo López afirma que las efigies conocidas de la reina que aparecen en las monedas "sugieren un tipo mediterráneo oriental", por lo que es posible deducir que se tratara de una mujer "morena con la tez de color oliváceo claro".

Novillo López la define como una mujer preparada y comprometida con su cargo al frente del reino egipcio: “Fue una mujer adelantada a su tiempo tanto en la manera de pensar como en la forma de actuar. Cualquiera que revise los episodios decisivos de su vida podrá contemplar a una reina que reflexionaba y que calculaba detenidamente la toma de sus decisiones tomando siempre en consideración el interés de su reino y de sus hijos. Cleopatra no se enfrentó a Roma como egipcia, sino como una civilizada griega que consideraba bárbara a la civilización romana. De haber logrado con éxito todas su metas, se habría instaurado una monarquía grecorromana, además de haber conseguido que la influencia del helenismo se hubiera extendido por todo el mundo conocido y haber convertido Alejandría en la capital del nuevo imperio”.

Calificada por el autor como una “gran estadista de rica y amplia cultura, así como una gran madre”, su labor como gobernante se ha visto empañada durante siglos por la imagen sensual a la que ha sido vinculada y que tiene mucho que ver con las relaciones personales que mantuvo con Julio César, con quien tuvo un hijo, y con Marco Antonio, con quien engendró gemelos, y que respondieron a razones de carácter político encaminadas a “preservar la independencia del reino que gobernaba”.

La muerte de Cleopatra, de Jean André Rixens (1874).



Cuando a finales del año 30 a.C, Octavio –primer emperador del Imperio Romano- llegó a la frontera oriental egipcia, “Egipto se encontraba contra las cuerdas”, lo que precipitó la desesperanza de Marco Antonio y Cleopatra, que se tradujo en la muerte de ambos en un episodio que aún está teñido de incógnitas, sobre todo en el caso del suicidio de la reina egipcia, cuyas circunstancias “siguen siendo todavía un gran misterio, tanto por la aparente facilidad con la que encontró la ocasión para cometerlo como por la naturaleza misma del instrumento”, ya que no se sabe a ciencia cierta si utilizó una aguja impregnada en un veneno que mantenía oculto en una de sus joyas o si se hizo morder por un áspid.

A la configuración del personaje ha contribuido durante siglos la imagen que la literatura y el cine han proporcionado de ella. “Cleopatra ha sido la protagonista de numerosas novelas y de producciones cinematográficas que han creado y transformado la imagen y la leyenda de la reina del Nilo”, dice Novillo López, quien matiza que, aunque la literatura y el cine pueden ser utilizadas como fuentes auxiliares de la Historia por su papel divulgador y didáctico, no impide que deban ser tratadas “con cautela”.

La escasez de fuentes y su ambigüedad son para este historiador los principales escollos con los que se topa la comunidad científica a la hora de tratar de desvelar los enigmas que aún envuelven a este personaje. Ante la dificultad de discernir entre “lo mítico y lo puramente histórico”, Novillo López considera que el avance en las investigaciones en torno a su persona y a su papel en la Historia de Egipto pasa irremediablemente por “contar con un mayor número de fuentes, así como con más información sobre la Alejandría ptolemaica”.
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