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    31 de octubre de 2014

Carmen Navarro es la tesorera desde 2010

¿Quién lleva hoy las cuentas del PP?

Con los focos puestos sobre la Tesorería del Partido Popular era inevitable que saliera a la luz la hasta ahora inadvertida Carmen Navarro, responsable de las cuentas en Génova desde 2010. No es casual que su nombre no haya surgido hasta la fecha ya que la discreción ha marcado tanto su trayectoria como apuntalado la confianza de los principales dirigentes en ella.
Se llama Carmen Navarro Fernández-Rodríguez. Muy a su pesar ha salido del anonimato. Es la tesorera del Partido Popular y desde este lunes también la persona en la que Mariano Rajoy ha confiado una de las tareas más delicadas de su mandato, que es auditar hasta el último papel del más recóndito archivo para dilucidar si ha habido prácticas como las que relata la prensa estos últimos días.

Llegó al cargo el 28 de mayo de 2012 en sustitución de José Manuel Romay Beccaría, que recaló en el Consejo de Estado. Es economista e interventora de la Seguridad Social y en su trayectoria figura la dirección general de Gestión Económica y Compras de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, del Servicio Regional de Empleo y de Presupuestos e Inversiones del Insalud, todos ellos desarrollados con discreción y, a tenor de la tendencia ascendente de su currículum, eficaz.

Es una funcionaria leal, con alta cualificación y alejada de trincheras, que se limita a su trabajo, uno de los factores decisivos para que el presidente del partido se fijara en ella para un cargo vigilado con lupa por oposición y medios tras la era Luis Bárcenas en particular, apartado en 2010 de estas funciones, y del caso Gürtel en general.

Pese a no haber cultivado el amiguismo, tan habitual en política, ha recogido en el día a día la confianza de líderes hoy con mando como María Dolores de Cospedal o como Alberto Núñez Feijóo, que quedó muy satisfecho con ella como jefe suyo en el Insalud. Comparte opinión Rodrigo Rato, de quien fue asesora en Economía y Hacienda.

Rajoy sabe que cuenta con una empleada insobornable, o así la concibe, y que será objetiva a la hora de examinar minuciosamente las cuestionadas cuentas. Hecho aparte es que las conclusiones se hagan públicas total o parcialmente o que los trapos sucios, de haberlos, queden en casa. La responsable de la Tesorería ya tiene nombre y rostro; también, la misión más importante encomendada en Génova en los últimos años.
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