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    23 de octubre de 2014

DESDE MI PIPA

Cleptomanía

Así denominaban los griegos la morbosa tentación al hurto. Y así es posible que en nuestra hora actual la palabreja haya vuelto a escena. Bien por la acumulación de casos, bien por el rasgo definitorio del conjunto de la sociedad. O estamos ya en ello o eso vamos a grandes pasos. Pero el calificativo me parece innegable.

¡Qué ilusión la de los primeros años de nuestra democracia! ¡Sin mucha precisión en lo que se pregonaba, todo iba a cambiar! Se alumbraba el nacimiento de una sociedad roussoniana, con ciudadanos libres que no tenían más cuidado que los que la sociedad pudiera colocar sobre sus hombros. Y la sociedad se anunciaba perfecta. Derechos y libertades en abundancia (quizá en demasía), Estado de Derecho, separación de poderes, judicatura independiente, Tribunal Constitucional. Sin duda una de los entramados constitucionales más cuidados y abundantes.

Pero empezó el camino. Y casi inadvertidamente los medios de difusión han ido llenando de sombra lo que antaño se anunciaba como paraíso democrático. No hay forma de conectar con prensa, radio o televisión sin el sobresalto diario. Cada vez mayor y, sobre todo, cada vez más generalizado. ¿Qué queda del ridículo caso del “trajecito” valenciano? Ahora serían millones de trajes, abrigos, coches, dietas, apartamentos, sobrecitos bien completos, etc. Y todos y para todos. Lo único que se anuncia es que dentro de cada partido “se tomarán medidas”. Pero eso tiene escaso valor cuando procede el “hoy por mí, mañana por ti”. En la partitocracia que ha logrado imperar, la investigación y, sobre todo, la sanción se queda en “y tú más”. Cuestión de algún tiempo y el tema se olvida. Y más cuando han pasado decenios de años en el proceso.

Sí. Nos avergüence o no, estamos borrando la democracia y está quedando convertida en cleptocracia. Sin futuro y posiblemente sin clara y rápida solución. Nos quedamos en los discursos o en el mirar para otro lado. Preferentemente al vecino. ¡Qué pena! Algunos creímos que no iba a ser así. Nos volvemos a equivocar. ¿Habrá que empezar de nuevo? La empresa no tiene nada de fácil.
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