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    2 de septiembre de 2014

"Hemos dejado atrás la inminencia del desastre", ha afirmado el presidente

Rajoy anuncia nuevas reformas y anuncia que el déficit público bajó del 7% en 2012

Mariano Rajoy ha aprovechado su discurso de apertura del debate sobre el estado de la nación para anunciar una batería de medidas fiscales y de apoyo a jóvenes, emprendedores y pequeñas y medianas empresas que ha denominado "segunda generación de reformas" y eminentemente enfocadas al empleo. Además, ha concretado que el déficit de 2011 se situó por debajo del 7 por ciento del PIB. Abre paso a una nueva etapa del mandato ya enfocada al crecimiento.
Mariano Rajoy ha comenzado su intervención en el debate sobre el estado de la nación con una cifra: 5.965.400. Es el número de desempleados. Ha establecido como "principal objetivo" de la legislatura "darle la vuelta" a esta "dramática" cifra. Es consciente de que algunos indicadores empiezan a darle la razón al Gobierno, pero esto no es suficiente, sostiene: "Nada de brotes verdes, ni nubes pasajeras, ni anticipos primaverales".

Aunque el presidente no quiere "refugiarse" en el "burladero" y culpar a los anteriores gestores, ha tenido palabras para quienes hicieron "mal todo lo que se podía hacer mal". Alusión al déficit o a la deuda pública heredados. "No se hizo nada por corregirlo, nos dirigíamos a una suspensión de pagos", ha lamentado.

Sobre esta base, Rajoy ha desplegado los logros. "Nadie apostaba por nosotros hace un año" y ahora saben que "saldremos adelante", ha presumido. Con esta afirmación se ha ganado el primer aplauso de su bancada. "El giro ha sido muy considerable. Me alegra poder decirlo: los sacrificios no se han hecho en vano", ha continuado. Como ejemplo de este cambio de tendencia ha anunciado el superávit en la balanza de pagos por cuenta corriente de julio a noviembre. "No tenemos necesidad de financiación exterior. Seduce nuestra deuda externa", ha añadido. El presidente defiende que "España ha superado las peores amenazas que ha conocido en los últimos años".

Llegaba a continuación uno de los datos más esperados en lo que va de mandato: el déficit público de 2012 se situó por debajo del 7 por ciento del PIB, con una reducción de 21.000 millones de euros repartidos "por mitades" entre el incremento de ingresos y la reducción del gasto. Todo esto, ha subrayado, sin sacrificar la educación, la sanidad ni los servicios básicos, y con una notable lucha contra el fraude fiscal.

Dentro del repaso de las reformas era turno de la reforma del sistema financiero, área que se hallaba en "estado crítico", ha valorado. Sin las actuaciones adoptadas "no habríamos sentado las bases de un sistema confiable", ha celebrado. Dentro del "impacto positivo", el presidente ha vuelto a citar la confianza que proyecta el país fuera de nuestras fronteras. Han vuelto inversores extranjeros, ha señalado, y la prima de riesgo ha pasado de los 638 puntos el pasado verano al entorno de los 350 en la actualidad.

No era sencillo el tramo dedicado a la reforma laboral. Ve el vaso medio lleno. A su parecer, la "escisión del contrato" es el último recurso y se empieza a hacer una "utilización responsable de los nuevos instrumentos legales". El principal, la llamada "flexibilidad interna". Como ya es habitual en sus últimos discursos, Rajoy ha puesto de relieve los efectos en el sector del automóvil, con casas como Nissan, Renault o Iveco que han apostado por España en los últimos meses. Los resultados son "tangibles", asegura el jefe de Gobierno.

En el turno de réplica sobre el líder de la oposición, Rajoy ha insistido en su discurso y ha resaltado que los datos muestran un menor deterioro del empleo en 2012 que en 2011, ha destacado, pero no ha sabido ir más allá del ya antes utilizado recurso de Renault o Nissan. “Rigidez es igual a despido”, ha aportado, y ha llamado a esperar, pues los frutos no llegan rápido. Antes ha de asentarse la recuperación y llegar el crecimiento, ha indicado.

Ha concluido esta parte de su ponencia con educación, pensiones y duplicidades. Sobre la primera ha afirmado que "la nueva riqueza de las naciones" es la buena canalización del talento. Ha insistido en que la inversión de España es superior a la de otras naciones con un menor índice de abandono escolar, y que las políticas de José Ignacio Wert caminan en dirección de solventar todo esto. Sobre empleo llegarían anuncios, más en concreto de apoyo a jóvenes, emprendedores y pequeñas y medianas empresas. Comenzaba la batería de medidas que venía a presentar en este debate sobre el estado de la nación.

En la réplica, Rajoy ha vuelto sobre este asunto y ha mentado al pasado de Rubalcaba para defenderse. A él ha recurrido –y a las cifras- tanto en sanidad, educación o economía en general, como, muy en particular, en desahucios. Rubalcaba había intentado anotarse un punto aludiendo a la no mención de esta materia en la ponencia inicial del presidente. La contestación ha sido “usted tiene historia”. Ha explicado que en 2007 se dispararon los lanzamientos y que el Ejecutivo de Zapatero “no hizo nada jamás”. Con esto, el líder del Gobierno ha querido restar autoridad al socialista para criticarle en este sentido.

Llega la "segunda generación de reformas"
Consciente del elevado paro juvenil y de las dificultades tanto de las empresas para contratar como de las dificultades para autónomos y emprendedores, Rajoy ha confirmado la puesta en marcha, aunque con retraso, de algunos compromisos electorales. Una "segunda generación de reformas", ha elegido como eslogan. La primera de ellas, un régimen especial en el IVA por el cual, a partir de enero de 2014, las pymes con un volumen de negocio inferior a los dos millones de euros y los autónomos no tengan que pagar el impuesto de las facturas que no hayan cobrado, como unas y otros han venido reivindicando.

El Gobierno dedicará además 45.000 millones de euros a mejorar la situación de las empresas en débil situación. Por ejemplo, con la ampliación de las líneas ICO por valor de 22.000 millones este 2013. Las entidades bancarias saneadas movilizarán además 10.000 en créditos a pymes y se creará un nuevo sistema de garantía de avales de la sociedad estatal de crédito y de la sociedad de crédito a la exportación por 1.700. Asimismo, en cuestión de financiación no bancaria de las empresas, el Ejecutivo pondrá en marcha acciones como la potenciación del capital riesgo, con un impacto de 2.000 millones de euros, la reactivación del fondo de titulación para pymes con 3.000 o el impulso del mercado alternativo bursátil.

Otro punto clave es la morosidad de las administraciones públicas, que se quiere atajar con una ampliación del plan de proveedores para las facturas anteriores al 1 de enero de 2012 de actividades que se quedaron fuera del primer decreto. La dotación en este caso es de 2.700 millones. La vigilancia sobre las administraciones en el cumplimiento con sus proveedores será "muy estrecha", según Rajoy.

Ya estrictamente centrado en la lacra del paro entre los más jóvenes, el presidente ha adelantado que la Estrategia de Emprendimiento y Empleo 2013-1016 incluirá bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social de las empresas cuando contraten a menores de 30 años y hasta que el paro no baje del 26 por ciento actual al 15. Esa bonificación será de un 75 por ciento en empresas con más de 250 trabajadores y del 100 por cien para el resto.

Habrá un contrato de primer empleo de carácter temporal con incentivos para convertirse en indefinido y se premiarán también los contratos en prácticas para el primer empleo, con el fin de que aquellos desocupados tengan más opciones de encontrar su lugar para desarrollarse profesionalmente. Hay que contar también con una tarifa plana en las cuotas a la Seguridad Social de 50 euros durante seis meses para emprendedores menores de 30. Además, estas personas podrán compatibilizar la prestación por desempleo con el inicio de la actividad por cuenta propia.

Además, Rajoy ha anunciado también una reforma del incentivo de inversiones en I+D+i con el objetivo de favorecer fiscalmente la innovación empresarial.

La inevitable parte sobre la corrupción
Es la tormenta del momento y uno de los asuntos más incómodos para Rajoy, en el corazón de las informaciones sobre Luis Bárcenas , al que no ha citado, y la contabilidad del Partido Popular. Estaba previsto que el presidente hablara de corrupción y lo ha hecho. También como era de suponer, para mostrar indignación y contraatacar con promesas de máximo control e intolerancia cero para que ningún dirigente pueda sacar partido económico extraordinario de su actividad al servicio de los ciudadanos. Ha propuesto un gran pacto compuesto por reformas legales, como la controvertida Ley de Transparencia, aún por aprobar, y una ley orgánica de control de los partidos y sus fundaciones afines. Es favorable también al endurecimiento de los castigos contemplados para estas infracciones tanto en el Código Penal como en la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

El orador ha querido presentarse como víctima de un ataque a su persona, a su partido y a su Gobierno, pero también ataque a la clase política: "Es una insidia decir que hay un estadio generalizado de corrupción en España y que nos hundimos por causa de la corrupción". Constata que se quiere crear una nueva "leyenda negra" del país y, muy lejos de esta percepción negativa, dice estar "orgulloso" de que las instituciones "funcionen" en la "persecución" de estas prácticas, anteponiendo que le "repugna que en España surjan casos". Por este motivo, partidos, sindicatos y organizaciones empresariales quedarán incluidos en toda la normativa sobre Transparencia, con un refuerzo del papel del Tribunal de Cuentas, también objeto de dudas y críticas estas últimas semanas.

Para abrochar los párrafos acerca de esta patata caliente en el texto que ha leído ante el Pleno, de 39 folios, ha lanzado la idea de un "verdadero estatuto del cargo público" con escalas de retribución, sistemas de protección social o niveles de compensación tras el cese. No menos importante, una auditoría que compruebe el estado patrimonial del político una vez finalizada su actividad, con el objetivo de detectar un enriquecimiento más allá del reglado.

En su turno de palabra posterior, y dolido por que Rubalcaba haya señalado al PP al hablar de corrupción, un escueto Rajoy ha tirado de nuevo de hemeroteca: “Mi partido de momento no ha sido condenado por financiación ilegal; el suyo sí”. El presidente se ha quitado también la espinita sobre la dimisión pedida el pasado miércoles y que Rubalcaba ha dejado entrever una vez más: “Yo no le voy a pedir la suya porque ya hay quien se la pide dentro”.
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