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    20 de octubre de 2014

pablo gómez de olea

La creciente influencia de la lengua española en el mundo, a debate

El directoe general para Iberoamérica, Pablo Gómez de Olea, ha intervenido este lunes en el debate 'El futuro del español en las relaciones internacionales' para evaluar y analizar el peso de nuestra lengua en el escenario global y sopesar los retos a los que se enfrenta de cara a su expansión como idioma.
La Fundación Fride, la recién nacida revista esglobal y la Secretaría General Iberoamericana han apadrinado este lunes en Madrid el debate 'El futuro del español en las relaciones internacionales', que ha contado, entre otros, con la participación de Pablo Gómez de Olea, director general para Iberoamérica dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En una interesante intervención, Gómez de Olea ha explicado los tres pilares sobre los que se asienta la importancia de nuestra lengua en el mundo. En primer lugar ha mencionado su factor demográfico, ya que es hablada por casi 500 millones de habitantes (el 7 por ciento de la población mundial), siendo la cuarta lengua por número de habitantes y la segunda en importancia en el escenario internacional.

En segundo lugar, ha destacado la funcionalidad del español como fuente de expectativas profesionales con 15 millones de estudiantes y, para cerrar la triada, ha mencionado el prestigio internacional del que sigue gozando nuestro idioma, "una lengua que trasciende fronteras, que está de moda y en pleno auge".

Si bien el diplomático ha reconocido el peso con el que aún cuenta el inglés en los organismos internacionales como Naciones Unidas o la Unión Europea, donde incluso el francés nos supera, Gómez de Olea ha destacado que la lengua de Shakespeare cuenta con menos usuarios nativos.



Asimismo, ha llamado la atención sobre la brecha que se ha abierto en los últimos años en la ONU entre las seis lenguas oficiales, en las que se cuenta el español, y las operativas, donde el inglés sigue predominando.

Gómez de Olea ha destacado la labor de nuestra lengua como puente político y cultural entre Europa y América Latina, "una ventaja comparativa para aprovechar nuestras capacidades y potenciar nuestra identidad".

En este sentido, se ha mostrado de acuerdo con el también diplomático Javier Rupérez, que recientemente señaló que "el español se juega su futuro en Estados Unidos", donde ya hay 50 millones de hablantes, "aunque esto no es una carrera por el prestigio, pero sí es verdad que hay mucha influencia en juego".
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