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Entrevista

Celia Freijeiro: “Estoy encantada de rendir el homenaje que Marguerite Duras se merece"

Desnudó su cuerpo en “El color de agosto”. ¿Qué le toca desnudar ahora en “La música”?
La obra habla de sentimientos absolutamente profundos. La propuesta de la autora es ir hasta el fondo de la cuestión a través de la fuerza de los dos personajes, que logran desnudarse emocionalmente quitándose las caretas.

Se cumplen 12 años de la muerte de Marguerite Duras, autora del texto original. Una buena ocasión para honrar su memoria.
Creo que es un homenaje precioso. Quiero recordarla porque para mí es una autora de la que me apasiona lo que hace y cómo lo hace. Me encanta poder ser yo la que lo haga después de consultar con la embajada francesa y con el Instituto Francés y saber que no está previsto rendirle ningún acto en recuerdo.

Vuelve a ponerse a las órdenes de Marta Álvarez, ¿qué aporta a la escena una directora?
No lo sé. No sé cómo podría dirigir un texto de Marguerite Duras por ejemplo un hombre ni desde qué punto de vista lo haría. Que sea mujer y que sea Marta Álvarez creo que es determinante. Marta es apasionada, llena de vida y de fuerza. Tiene una gran capacidad para colocarse desde la perspectiva de la autora original. Nos hemos empapado de Duras, hemos visto entrevistas de ella, hemos pedido a Francia material para poder verla y escucharla… admito que nos ha fascinado a todas.


Y probablemente lo haga con quien vaya a verles.
Estoy convencida de que no va a dejar indiferente a nadie. Duras era apasionante, igual que lo es Marta. El resultado es gratificante gracias a la capacidad de la directora para ponerse del lado del actor y trabajar mano a mano. Marta se abre en canal y deja que uses toda su experiencia de vida. Es una delicia. Admito que soy una “vampira total”.

Su equipo es muy joven y, sin embargo, experimentado.
El primer proyecto que hicimos en teatro profesional fue en “El color de agosto” y, para tener plataforma legal, PocaPena nació como una asociación cultural. Aunque nos salió muy bien, desde una agrupación de este tipo no puedes venderlo, moverlo ni darle toda la vida que necesita cualquier proyecto de este tipo.

¿Es un teatro que huye de los convencionalismos?
Sí, nace con ese trasfondo. Hacemos un trabajo de investigación sin entenderlo como sinónimo de marginal ni independiente. Así conseguimos estar vivos en teatro, seguir avanzando, y no quedarte con lo establecido, con las normas hechas y con el diseño preparado por otros. Es fundamental hacerlo tanto en teatro como en cine o en televisión. No lo sabemos todo y tenemos muchísimo camino por recorrer.

¿El ritmo de trabajo en teatro llega a términos de autoexplotación?
Sí, y no sólo en el alternativo. Sirve de ejemplo la ganadora de este año del premio Valle-Inclán, Angélica Lidell, una mujer digna de admirar porque es puro teatro. Y cuando digo teatro lo interpreto como un sinónimo de arte, no de producto de espectáculo para ganar dinero. En Angélica todo es arte y lo que yo pretendo es precisamente que haya arte. Si, además, cuentas con un equipo como el mío y una entidad colaboradora como Feima, hacerlo es una delicia.


Con 25 años ha montado su propia productora, no pierde el tiempo…
Imagínate el berenjenal en el que me he mentido. Lo he hecho porque pienso que si eres una persona con inquietudes, con personalidad y con criterio no puedes estar en tu casa esperando a que alguien llame a tu puerta y te presente el proyecto que quieres hacer.

Su equipo artístico está formado por mayoría de mujeres, Marguerite Duras reflejó siempre su contrariedad con las barreras sociales y ustedes, desde PocaPena, tienen un espíritu contrario al atropello de la mujer. ¿Qué hay de la mujer en el teatro?
Creo que el reconocimiento de la mujer en el teatro está más que demostrado. La evolución de este arte confirma que ha habido mujeres implicadas desde siempre. Un ejemplo: María Guerrero, que llegó a ser directora del Teatro de la Princesa que, ahora, lleva su nombre.

Ha trabajado en televisión y cine pero siente pasión por el teatro.
Me gustaría poder investigar más en televisión y cine. En el cine tengo aún poca experiencia. De mi primera película, “Días azules”, me quedé con un sabor de boca escaso que no me dio tiempo a paladear. La televisión se mueve a un ritmo muy rápido y feroz. Demasiada presión para poder “cocinar a fuego lento” y dar con algo bonito. Es más “fast-food”, aunque reconozco que me lo paso muy bien.

Lleva encima de los escenarios seis años. Debe tener ganas de mucho más.
Estoy empezando y esto es una carrera de fondo. Con el cine tengo una deuda aunque sé que llegará a su debido tiempo. Por ahora, todas mis ganas las tengo concentradas en llevar adelante esta obra y compaginarla con mi trabajo para televisión con el rodaje de “Dos de mayo”.


Celia Freijeiro, rodeada del equipo de "La música"