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    24 de noviembre de 2014

Su madre murió a los 56 años por esta enfermedad

Angelina Jolie se somete a una doble mastectomía para prevenir el cáncer de mama

La noticia conocida este martes de que la actriz Angelina Jolie se sometió a una doble mastectomía preventiva ante su disposición genética a sufrir un cáncer de mama ha vuelto a situar sobre la mesa el delicado asunto de esa cirugía preventiva sobre la que la comunidad médica no esconde sus reservas. Jolie, a quien le fueron pronosticadas un 87 por ciento de posibilidades de padecer esta enfermedad, publicó un artículo hoy en The New York Times titulado "Mi elección médica", en el que justificó el porqué de su decisión y animó a otras mujeres que se encuentren en una situación parecida a tomarla en consideración.

"He decidido no mantener mi historia en secreto porque hay muchas mujeres que no saben que podrían estar viviendo bajo la sombra del cáncer. Tengo la esperanza de que ellas, también, sean capaces de obtener pruebas genéticas y que, si tienen un alto riesgo, sepan que tienen opciones", subrayó la actriz californiana.

La doble mastectomía, una operación consistente en extirpar ambos pechos para prevenir o luchar contra el cáncer de mama, se ha alzado como una opción cada vez más recurrente entre las mujeres de Estados Unidos, algo que se arrastra desde la década pasada, en la que, por ejemplo, entre 1998 y 2003, la cantidad de estas operaciones se disparó del 1,8 % al 4,5 % entre mujeres con cáncer de mama.

Se trata de una decisión extremadamente delicada y personal, puesto que, si bien los beneficios de someterse a la operación resultan evidentes -los últimos estudios apuntan a que las posibilidades de contraer cáncer de mama en una mujer se reducen en un 90 % en las personas con "riesgo elevado" tras una mastectomía-, ésta también puede tener consecuencias negativas sobre la mujer.

"Como en cualquier tipo de operación, existen riesgos, como por ejemplo que se produzcan complicaciones derivadas de una hemorragia o una infección", apunta un comunicado del Instituto Nacional del Cáncer (NCI por su sigla en inglés) de EEUU al que ha tenido acceso Efe, por lo que recomienda, en todo momento, "considerar alternativas a la cirugía".

Además, desde el NCI recuerdan que se trata de un proceso "irreversible" que puede conllevar "efectos psicológicos" en la mujer a causa de los cambios en su cuerpo y de la pérdida de las funciones del pecho.

"La decisión es extremadamente complicada y varía mucho entre aquellas mujeres genéticamente propensas, quienes se operan por prevención, y aquellas quienes ya han desarrollado cáncer en un seno y quieren evitar que se reproduzca en el otro", explicó a Efe el presidente de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, Cliff Hudis.

Una de las principales recomendaciones emitidas por el NCI a aquellas mujeres que contemplen la posibilidad de someterse a una operación de estas características es la de expresar y hablar acerca de sus sentimientos y percepciones sobre la mastectomía con amigos y familiares, así como contemplar alternativas asesoradas siempre por más de un médico.

El departamento de Oncología de la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania) emitió un informe el pasado 2 de mayo, elaborado a partir de 206 entrevistas a mujeres quienes se habían practicado la mastectomía preventiva, en el que "la vasta mayoría" estaban contentas con la decisión que tomaron y la recomendaron a otras mujeres en su misma situación. La universidad destacó "el miedo al cáncer" y "la opinión de terceros" -amigos, familiares, la propia pareja y los médicos de confianza- como los principales catalizadores en la toma de este tipo de decisiones, así como, un peldaño por debajo, la posibilidad de reconstrucción de las mamas una vez extirpadas.

El perfil mayoritario de la mujer que se practica una doble mastectomía como medida preventiva y por propensión genética es joven -Jolie tiene 37 años-, caucásica y con un alto nivel de estudios. De hecho, de las 206 mujeres participantes en el estudio de la Universidad de Pittsburgh, 147 eran menores de 50 años, la mayoría tenían estudios superiores, estaban casadas o tenían pareja y ganaban de media más de 60.000 dólares (45.700 euros) anuales, es decir, que disponían de un alto poder adquisitivo.

Angelina Jolie se alza así como la última figura pública en optar por esta operación que cada vez tiene mayor calado entre las mujeres de EE.UU., después de que el pasado mes de enero la candidata al título de reina de belleza nacional Allyn Rose también expresase su voluntad de someterse a una doble mastectomía preventiva a sus 24 años.

Sacrificar el pecho para prevenir el cáncer
Entre un 5 y un 10 por ciento de los cánceres de mama tienen un origen hereditario, y en estos casos la probabilidad de desarrollar la enfermedad a lo largo de la vida es de un 70 por ciento, razón por la cual los expertos recomiendan la mastectomía profiláctica.

La cirugía profiláctica a la que se ha sometido Jolie disminuye en más de un 95 por ciento el riego de padecer una cáncer de mama, ha explicado a Efe la oncóloga médica de la Unidad de Consejo Genético en Cáncer Hereditario del MD Anderson Cancer Center Madrid, Raquel Bratos.

La mastectomía, no obstante, no elimina al 100 por cien la posibilidad de desarrollar tumores ocultos cuando hay afectación axilar o queda parte del parénquima mamario ectópico, pero el nivel de riesgo se reduce de forma significativa. "Si podemos prevenir, mejor que mejor", explica.

Para llevar a cabo esta cirugía, la doctora Bratos recomienda, desde el punto de vista oncológico, una mastectomía simple o una mastectomía ahorradora de piel "que exige reconstrucción mamaria inmediata". "A día de hoy no podemos recomendar las mastectomías que preserven el complejo aureola-pezón, ya que aunque a nivel estético pueden ser un poco mejores, queda parénquima mamario remanente y eso puede dar problemas", subraya.

Esto provoca un impacto psicológico "importantísimo" en la mujer. "Pacientes tan complejas hay que controlarlas en una unidad multidisciplinar en la que también haya psicooncólogos porque puede ser un impacto tanto físico como emocional, y son cirugías de cierta envergadura que conllevan un riesgo de complicaciones. Hay que trabajar los miedos y otros parámetros". Por esto, las candidatas a esta intervención deben tener "un altísimo porcentaje de posibilidades de desarrollar un cáncer de mama", como es el caso de la actriz estadounidense, portadora de una mutación patogénica en el gen supresor BRCA1.

En estos casos "claro que se recomienda, porque en la balanza riesgo-beneficio, el beneficio compensa los potenciales riesgos", asegura esta experta.

Para determinar si una paciente es portadora de este gen es necesario realizar un análisis de sangre y, aplicando una metodología muy compleja, secuenciar el material genético, una prueba que tarda de media cuatro semanas en ofrecer resultados y que se encarga en las unidades de cáncer hereditario de los hospitales.

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