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Justo Giner, elegido finalista junto a tres estadounidenses y un británico

Un químico español opta al Premio al Mejor Investigador Joven en Bioanálisis

Este fin de semana concluye la última fase del Premio al Mejor Investigador Joven en Bioanálisis, galardón al que optan tres científicos estadounidenses, un británico y el español Justo Giner, de la Universidad de Oviedo. Después de haber pasado una primera criba de expertos, que han seleccionado los trabajos de los finalistas por su "excepcionalidad", el fallo del premio depende de una votación popular que todavía sigue abierta en la página Bionalysis zone.
Ganar el Premio al Mejor Investigador Joven en Bioanálisis depende de que los internautas voten su candidatura. ¿Es habitual este sistema de voto en la concesión del galardón?
Creo que se trata de una iniciativa novedosa. Lo han planteado así con intención de divulgar el bioanálisis a la gente e involucrar también a centros de investigación para promover sus trabajos.

¿Cómo vive esta espera? ¿Se ve con posibilidades?
Ojalá me equivoque, pero mi candidatura parte con la desventaja de que la página web que promueve la votación está en inglés y eso da ventaja al resto de candidatos, de habla inglesa. Además, tengo presente que en Estados Unidos y Reino Unido, la maquinaria de divulgación está más integrada en la sociedad, es decir, que la gente participa más.

El jurado de expertos que lo ha convertido en finalista destaca el carácter “excepcional” de sus trabajos y del resto de candidatos. ¿Qué cree que hace excepcional a su labor investigadora?
La candidatura podía estar compuesta hasta un máximo de cinco trabajos con el nexo común del bioanálisis. En mi caso, se trata de investigaciones dispares en cuanto a la temática y eso resulta atractivo. Además de que desde el punto de vista científico han despertado atención por haber supuesto un avance en la frontera del conocimiento, también han sido trabajos que han tenido un impacto en el público general al publicarse en prensa. Creo que eso le ha dado un valor añadido.

Una de las investigaciones con las que participa trata sobre el análisis del azufre en pelo aplicado a descifrar el origen geográfico y detectar movimientos geográficos y/o cambios en la dieta de una persona.
El trabajo de azufre en pelo fue un proyecto en colaboración con un laboratorio del Reino Unido y con Scotland Yard. Se pretendió desarrollar una metodología de análisis que permitiera en un único pelo extraer información que vinculara a la persona con el origen geográfico o que se pudieran detectar cambios en la dieta. Analizando los isótopos de azufre se puede obtener esa información, de modo que lo aplicamos a un estudio piloto con gente de Reino Unido que no se había desplazado en seis meses del país y con un individuo que había estado viajando durante ese periodo. Al analizar la huella dactilar en el pelo de los que no habían viajado fuera, vimos que el valor que nos daba la composición del azufre era constante, mientras que en este otro individuo, los cambios eran muy acusados.



También ha llevado a cabo la identificación de la “hemoglobina” de las plantas. ¿En qué consiste?
Gracias a esta investigación se identificó un componente de hierro en las plantas, algo así como su “hemoglobina”. Conseguimos abrir una puerta al diseño de fertilizantes que sean más eficaces o al de vegetales que puedan acumular hierro en sus zonas comestibles, muy útil en algunos países.

Dice que la investigación del azufre en pelo la llevó a cabo en Reino Unido, ¿el resto también las desarrolló en el extranjero?
No. Las cinco investigaciones tienen el sello de la Universidad de Oviedo, lo que ocurre es que se suele recurrir al trabajo colaborativo en este tipo de trabajos. El del azufre en pelo fue en colaboración con Reino Unido; el de hierro en las plantas, con un centro del CSIC de Zaragoza; el del metabolismo del selenio, con una universidad de Dinamarca; y los otros dos trabajos sobre el azufre –aplicado en proteómica cuantitativa y con levaduras-, con un laboratorio de bioquímica de Oviedo.

¿Cómo posiciona el bioanálisis en España y las investigaciones españolas en el extranjero?
El bioanálisis es una disciplina a la que se puede acceder desde otras ramas científicas. Ha de ser entendida como una subdisciplina de la química analítica porque contempla un análisis en el que participa una muestra biológica, lo que convierte su campo de aplicación en una materia muy amplia, es decir, incluye análisis químicos, de sangre o de aguas residuales, entre otros. Es un campo muy denso. Hay que tener en cuenta también que se trata de una disciplina emergente, pero no sólo en España, sino también en el extranjero. Desde hace unos años, la investigación mundial en bioanálisis está creciendo mucho, en parte porque hay cada vez más empresas interesadas en esta disciplina.

Se ha desvinculado de la Universidad de Oviedo para trabajar en la empresa privada. ¿Qué sensaciones le despierta esta situación?
Las universidades están pasando una mala etapa por los recortes. Yo he decidido no continuar por la mala financiación. Volveré a expensas de que la situación cambie, aunque con matices, ya que ni siquiera hace años el sueldo de un investigador era decente, de modo que lo pensaré en caso de que se dé la oportunidad. El presente de los científicos es desolador. Aunque seamos investigadores por vocación, esta situación nos obliga a volvernos pragmáticos y a elegir entre salir fuera o trabajar en la empresa privada.
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