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    22 de octubre de 2014

Imposible pero real

“Imposible pero real” es el fantástico título del número de junio de Revista de Occidente, el cual se debe al artículo de Mario Perniola, que arranca con esta frase de Bataille. “Imposible pero real” que viene a decir “sea realista, los milagros existen”; pues, en efecto, aclara Perniola, el milagro en sentido literal se mantiene en el terreno de la inmanencia, pues deriva del latín mirus, que no quiere decir más que admirable, maravilloso, sorprendente.

Lo real, a decir de los físicos, no es sino un haz de infinitas posibilidades; de modo que lo propio de lo real es ser abierto: no ser real. Una o varias de esas posibilidades se realizarán pero estarán de nuevo abiertas a disolverse. Así, vio Ortega con la primera onda cuántica que urgía retomar a Heráclito, hacernos conscientes de que la realidad está siempre haciéndose y deshaciéndose, y aceptar que lo único cierto es lo incierto, precario y mudadizo.

¿De qué depende entonces que unas posibilidades se realicen y otras no? pues parece, por seguir con Bataille y no acudir a los doctores, que en buena medida de donde se fije la atención: de esa capacidad de sustraerse de los conceptos humanos de “difícil”, “imposible”, etc.; de saltar sobre ellos para mirar con claridad hacia la posibilidad y así acceder a una experiencia más plena del presente. Entre los deportistas, es ya una práctica bastante habitual visualizarse haciendo perfectamente el ejercicio y los resultados que obtienen son muy superiores respecto a los de los que sólo entrenan. Seve da fe de ello, y cuenta que se imaginaba hasta el olor de la hierba.

Abstraerse de las apariencias, aun cuando esas sombras se aparezcan tan oscuras como el diagnóstico de una enfermedad, y mantenerse firme mirando a esa realidad más perfecta, que no sabemos si existe en un lugar cerca de las estrellas como decía Platón o aquí mismo dentro de uno, nos lleva a ser el que somos, máxima de Píndaro y de cada cual. ¡Ánimo, sea realista!
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