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    24 de julio de 2014

En la Luna

Se celebra en Madrid la noche en blanco con motivo de la luna llena. Acordarnos de la luna es cosa que gusta aunque sólo sea porque nos recuerda que estamos todos conectados; pues esta misma luna es vista en todas partes, y al saludarla nos saludamos, como ella nos saluda a todos.

Aunque más que en la tierra donde más propiamente se esté sea en la luna, no siempre la miramos, como tampoco se mira el cielo, que es horizonte infinito de nuestra vida en todo momento. La desubicación propia de la prisa con que vivimos, más el gusto del progreso por cambiarlo todo, han oscurecido el día y alumbrado la noche. Me decía antesdeayer el biógrafo de Zubiri, Jordi Corominas, que en Francia se considera contaminación lumínica toda luz en la noche y que, por respeto a ella, se apagan todas las luces: ni farola en las carreteras ni farolito en las casas, es de noche y se debe permitir verla; con luz no la vemos.

Los chinos, más atentos a la luna, como también al día y la noche, recomiendan que se respete el ciclo día-noche aun dentro de las casas; de forma que si hay algún cuarto sin ventana se ponga una pequeña luz durante el día; del mismo modo que desaconsejan las lucecitas durante la noche para tranquilidad de niños y mayores. Bien visto, no cabe mayor tranquilidad que estar en lo que se está.

Y estamos en la luna, en la luna casi llena de hoy y llena de mañana, que según mi compañera Mariana, aficionada a la luna, es momento para pedir que se consolide o asiente lo bueno que haya empezado; como es la luna nueva, según mi amiga Jud, ocasión para pedir que venga cuanto nuevo se desee. Así es que pidamos que se nos dará.
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