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    1 de octubre de 2014

Avedán

Desde niña me han contado que a mi abuelo, Manuel Lavedán, le tiró su madre unas apreciadas pinturas que le habían regalado, “para que el niño no distrajera sus estudios”; y, andando el tiempo, en el 29, le trae la vida un hijo pintor; al que también quiso encarrilar, sólo que éste con la fuerza de aquellas pinturas reencarnadas se fue a París. Y se cayó la L del apellido. Hoy, sigue pintando y, si cabe, cada día más genial.

Iba con mi madre a sus exposiciones, y miraba los cuadros mientras oía sus comentarios: “pero qué pena, Manuel, ¿por qué no pintas caras con lo bonitas que las haces?, hay que ver, siempre monstruitos, no lo puedes evitar, ¿verdad?: tienes que pintarles también sus partecitas”... Y luego venían las nochebuenas y antes de sentarnos ya le había dicho alguna impertinencia a alguna hermana, y ya la hermana ofendida que se iba, y en ese plan –que decía Umbral. El hombre no se hacía simpático, la verdad, le parecíamos tontas y nos lo hacía ver.

Con todo, más o menos con 15, empecé a animar a mi madre a que le comprara algún cuadro y, aprovechando una derrama de su casa o cualquier otra necesidad ajena a su necesidad, fuimos comprando, a modestísimos precios y más modestos plazos, algún cuadro-hijo hasta tener hoy las dos sólo pared para darles el aire que necesitan. Y a diario me alegran, sorprenden y me congratulo de tenerlos.

También él se ha ido esponjando con la edad, tanto es así que se casó felizmente en junio y lo celebró gratamente entre buenos amigos. Porque buenos amigos siempre ha tenido. Gracias al tesón de Antonio Leyva de la galería Orfila expone cada 5 años, y la editorial Liber Arte de Genaro Argente le publica ahora un precioso librito de poemas; afición que también tuvo de siempre admirado por la obra de su maestro Eduardo Chicharro. “También tiene un precio”, me dijo el viernes en la presentación, al felicitarle por su vida. Claro, que también lo tiene la oficina.

ARTE ARTERO: Arteramente, el artista/articulaba artilugios,/artefactos, artificios,/artimañas onanistas./Y con arto subterfugio/artioficiaba el oficio/de las artes narcisistas./Artesano en su refugio,/bajo cierto maleficio, con artificioso embrujo/hizo una luna cubista.
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