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    23 de noviembre de 2014

Woody, Vicky y Cristina

Bajo una apariencia inofensiva, Woody Allen bucea, en su última peli, hacia las verdades de fondo; que pueden parecer excentricidad de película, pero que son de sentido común por más que choquen con las convencionales. Ahí la gracia y de ahí quizá que no se entienda y le lluevan tan malas críticas. Por su parte, se emparejó con un ser de otro planeta, como él dice, y le funciona. Y es que hemos llegado a que para vivir con sentido común hay que ser como de otro planeta, pues hay que ser impermeable a mucho de lo establecido en éste.

Vicky y Cristina: acción y melancolía. Una sin prejuicios, actúa, vive, deja que pase lo que tenga que pasar, deja que sea lo que es como es; suelta, se permite preguntar ¿por qué no? La otra, llena de normas, etiqueta y juzga, impide que se dé lo que puede darse; estricta se cierra y dice no, sin apenas pensar.

Y a Bardem le atraen las dos y a las dos les atrae Bardem. Una lo acepta tranquilamente y en consecuencia se va a vivir con él. Lo conoce y comparten un tiempo con los más y los menos que todo tiempo lleva, hasta que un día decide que se quiere ir; también tranquilamente. La otra, como quien no quiere la cosa, tiene una breve aventura con él. Las dos vuelven a Nueva York, una en limpio, con una experiencia vivida, con el presente abierto; la otra con la sombra de un fantasma, añorando no sabe qué sin poder atender el presente.

Y me escribe esta semana una amiga mejicana, volcán de vida, que pudiera ser una síntesis de las dos: “Estoy en Thailandia, me quedan unos días [...] he estado compartiendo con una chava de México que vive en Alemania y resulta que mañana cada quien seguirá su camino así que de nuevo me enfrento al let go y tengo un sentimiento bastante profundo de tristeza que lo quiero vivir, ya me estoy acostumbrando, pero también cansada de tantas despedidas [...] estoy en el punto de compartir amor y no esperar ni tener expectativas [...] también mañana me despido de Martin un inglés que hemos compartido una bonita historia, en fin todo pasa, así que los momentos son los que cuentan, dejar ir, soltar es la verdadera forma de amar y ser feliz. Acabo de hablar rapidísimo con Ville, amiga lo amo intensamente, lo recuerdo siempre, estando consciente que no podemos parar ponerle stop a los regalos que la existencia nos da, [...] me encantaría seguir nuestra historia pero todo es tan perfecto que no me pongo triste porque es amor, ay qué seguirá? no lo sé, sólo el fluir!!!!”.
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