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    25 de octubre de 2014

El tren chino

Para reforzar el espíritu nuevoañero nos podemos sumar ahora a los hermanos chinos. Año buey que desconocemos qué sea eso pero el animalito parece inofensivo, más bien tranquilo, hermoso desde luego, y hasta hogareño por navideño. Así es que si no da para galopar esperamos que sea bueno el año buey.

Para coger este tren chino, me manda unas teóricas mi amiga Jud, estudiosa del feng shui, que voy aplicando en mi hogar y que, aunque sean una tontería, me dan confort; pues también tienen su sentido común y despiertan la atención sobre lo que tenemos en casa.

Las cosas son cosas, no hay duda; pero también sabemos que las cosas, como las personas y como todo en definitiva, no son más que energía; y vista con microscopios: frecuencia vibratoria. En el caso de las personas, es más alta o más baja dependiendo del ánimo y humor. Y en el caso de las cosas, igual: no tiene la misma vibración un osito de peluche que un puñal, el rojo que el verde, un póster de piratas que uno de delfines, como tampoco unas flores frescas que unas secas, ni una manzana de cámara frigorífica que otra recién cogida del árbol.

El feng shui, así, recomienda perogrulladas, entre otras, ordenar y limpiar, arreglar si se puede lo roto y si no tirarlo, y poner en circulación lo que ya no usamos que pueda servir a otros. Y entiende propicio para recibir este año nuevo limpiar el 24 sábado, y el 26 abrir las ventanas para que salga el viejo, adornar la casa con flores, y hacer una rica comida familiar.

Y para poner en circulación los cochecitos, bañeras, ropa de bebés... que ya no usemos está BabyECO, en Goya 105, que es empresa creada por mi amiga Jacinta, que nos invita a ser lo que somos: canales. Frente al ingrato usar y tirar; al transmitir, reconocemos aprecio y agradecimiento a lo que nos llegó y sirvió, y así la vida comprende que puede seguir dándonos.
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