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    30 de julio de 2014

Pese a la apariencia

“Las apariencias engañan”, y así es. Pero una sigue picando, y sale de su casa, tras las apariencias: 13 nominaciones a los Oscar, dos actores guapos hollywoodienses, más un curioso tema: un hombre que nace viejo y que a medida que cumple años rejuvenece; y así se pasa tres horas como tres días sin pan metida en un cine.

Muchos de ustedes habrán ya picado como yo, por lo que no les puedo ahorrar el tiempo, como me hubiera gustado que me lo hubieran ahorrado a mí las críticas que, sin temor ni pudor, repiten que no podemos dejar de ver “El curioso caso de Benjamin Button”. De modo que si alguno queda todavía a salvo, les animo a que aprovechen ese precioso tiempo para dar un paseo en esta incipiente primavera, que ha costado, pero que por fin llega con su esplendor.

No obstante, dentro de esta caja vacía, como dice Sánchez Ferlosio, de pretensión de Forrest Gump, de manipulación pueril y realidad de nada, se ha colado una madre que merece ser tenida en cuenta: la mamá del viejo bebé. Pues es mamá que acepta a su hijo como es, en este caso: viejo, feo y enfermo; sin preguntarse, sin preocuparse y sin atosigarlo con recomendaciones. Tampoco visita a los mil médicos buscando que se lo cambien y que le hagan un niño “normal”; lo incorpora a su vida y le da amor.

Y tanto acepta la primera impresión de que se va a morir pronto, como la ampliación que poco a poco va sucediendo de expectativa de vida. Y con esa tranquilidad, además de dejar vivir en paz al niño los días de que va disponiendo, acierta; pues así es la vida, nunca se sabe y las apariencias engañan.

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